Nueva Gerona, 12 ene (ACN) La finca Los Rodrigo, ubicada en las inmediaciones de Sierra Las Casas, en Isla de la Juventud, es uno de los ejemplos de cómo las prácticas innovadoras pueden garantizar la sostenibilidad alimentaria desde la agricultura familiar.
Según Rodrigo Gámez Morales —médico veterinario y productor agropecuario— entre las acciones más destacadas se encuentra el establecimiento de bancos de semillas para asegurar la disponibilidad de cultivos estratégicos como la caña de azúcar, el sorgo, el maíz y el frijol caupí.

Estas iniciativas se complementan con la implementación de sistemas de ensilaje, que permiten conservar los forrajes en condiciones óptimas y garantizar el suministro de alimento durante todo el año, dijo.

Precisó que antes de incrementar la masa ganadera, prioriza la disponibilidad de alimento animal, pues proyecta dedicarse a la crianza de cabras y carneros; desde esa perspectiva, tendrá una participación activa en el programa Municipios Sostenibles, al que aportará su experiencia para mejorar la alimentación y el manejo de los rebaños y de la producción avícola.

El Programa de Municipios Sostenibles en Cuba tiene el propósito de transformar la gestión local hacia un modelo ecológico, descentralizado y resiliente, con énfasis en la autosuficiencia alimentaria y energética en Guanabacoa, Isla de la Juventud, Martí, Manicaragua, Remedios, Yaguajay, Trinidad y Cabaiguán.

Está auspiciado por la Unión Europea, la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, y tiene como contrapartes nacionales a los Ministerios de Economía y Planificación, de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, mediante su Centro de Desarrollo Local y Comunitario.

La misión de Rodrigo es asesorar a otros campesinos en la implementación de sistemas de ensilaje, técnica que permite conservar forrajes en condiciones anaeróbicas y asegurar alimento durante todo el año, con nuevas tecnologías y prácticas adaptadas a pequeña escala, busca demostrar que la eficiencia productiva puede lograrse incluso en fincas familiares.

Cuando los productores comprueban en su propia finca los resultados en rendimiento y beneficios económicos, confían más en el sistema, afirmó Gámez Morales, convencido de que la capacitación práctica es clave para recuperar métodos que en Cuba se han ido perdiendo.
Así la finca Los Rodrigo se consolida como un ejemplo de cómo la agricultura familiar puede combinar tradición, innovación y sostenibilidad, aportando al desarrollo local y a la seguridad alimentaria del país.
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