Alerta toxicológica de los graves riesgos del cóctel Shaka en jóvenes

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ACN - Cuba
Henry Omar Pérez
110
13 Octubre 2026

   Santa Clara, 13 oct (ACN) Bajo un diseño comercial llamativo que simula un refresco energizante común, la proliferación en fiestas populares y establecimientos nocturnos de latas premezcladas como la bebida Shaka Mixer Energy-Vodka encendió las alarmas de las autoridades sanitarias en la Isla.

    Lo que muchos adolescentes adquieren creyendo que se trata de un simple suplemento para disipar el cansancio constituye, en realidad, una peligrosa combinación de alcohol destilado de alta graduación con potentes estimulantes químicos, mezcla capaz de desencadenar infartos masivos, derrames cerebrales y comas etílicos fulminantes.

   Para profundizar en los riesgos clínicos y desentrañar los mecanismos fisiológicos de este producto, la Agencia Cubana de Noticias conversó en exclusiva con el doctor Alejandro Mestre Barroso, especialista de primer grado en Toxicología y coordinador general del Observatorio Provincial de Drogas en Las Tunas.

   El facultativo explicó que el punto de partida del peligro radica en el engaño perceptivo con el cual se expende la mercancía.

    Mestre Barroso puntualizó que el producto se estuvo comercializando como una bebida energizante inofensiva cuando en verdad encierra una base de vodka con concentraciones que alcanzan hasta un 18 por ciento de alcohol en volumen, dosis etílica extraordinariamente fuerte a la que se adicionan principios activos estimulantes como purinas, cafeína y taurina en proporciones considerables.

   Dicha convergencia farmacológica desata una violenta contradicción en el organismo humano.

    El toxicólogo detalló que tanto la cafeína como la taurina actúan directamente sobre el sistema nervioso central provocando un estado de hiperestimulación que por sí solo eleva la tensión arterial, induce taquicardias y eleva el riesgo de accidentes cerebrovasculares; sin embargo, el efecto más engañoso reside en lo que la medicina denomina «embriaguez camuflada», un cuadro de falsa sobriedad y euforia motora que enmascara los efectos sedantes del alcohol.

   Engañados por esa excitación aparente que posterga la sensación natural de mareo o pesadez, los muchachos ingieren tres o cuatro latas en un intervalo menor de veinte minutos.

   Asimismo advirtió con preocupación que, en cuanto declina el influjo transitorio del energizante y el etanol concentrado invade el torrente sanguíneo superando con creces los 100 miligramos por decilitro, se produce una depresión respiratoria y neuronal severa que precipita al consumidor directo hacia un coma etílico con peligro inminente para la vida.

   En ese sentido explicó que a nivel cardiovascular y neurológico, el experto argumentó que este cóctel puede desencadenar infartos cerebrales isquémicos, hemorragias intracraneales e infartos agudos de miocardio que derivan en cuadros de muerte súbita.

   El especialista hizo hincapié en que los adolescentes y jóvenes resultan biológicamente más vulnerables ante estos eventos agudos que un adulto de 50 o 60 años, toda vez que sus corazones carecen de la circulación colateral protectora que el paso de las décadas va desarrollando fisiológicamente en el músculo cardíaco maduro.

   Sumado a ello, la inmadurez psicosocial de las edades tempranas elimina cualquier freno inhibitorio ante el consumo desmedido, mientras que a escala orgánica los edulcorantes artificiales como el aspartamo —incorporados para ocultar el sabor ardiente del destilado tras un paladar dulce— y los aditivos químicos comprometen gravemente el aparato renal, propiciando nefropatías a largo plazo y acelerando el camino hacia el alcoholismo crónico con todo su cortejo de dependencias físicas y sociales.

    En torno a los protocolos de auxilio y primeros auxilios en caso de intoxicación aguda, el coordinador del Observatorio precisó las medidas elementales de manejo clínico: jamás se debe dejar a la persona acostada boca arriba, sino colocarla de inmediato en decúbito lateral izquierdo para impedir la broncoaspiración ante vómitos imprevistos, además de vigilar estrictamente los niveles de glicemia frente al riesgo de hipoglucemia y monitorear la frecuencia cardíaca y la presión arterial.

   Recalcó que los pacientes con antecedentes de hipertensión deben evitar su consumo a ultranza para esquivar colapsos vasculares.

   Como balance concluyente, el doctor Alejandro Mestre Barroso enfatizó que la sociedad, los comerciantes y la familia deben interiorizar que se está ante una bebida alcohólica de extrema potencia cuyos componentes catalizan gravísimos efectos adversos, reiterando con total firmeza que su expendio, tenencia y consumo están terminantemente contraindicados, bajo cualquier circunstancia, para menores de edad.


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