La Habana, 30 jun (ACN) La mayor de las Antillas alzará su voz el próximo 7 de julio ante la Asamblea General de la Naciones Unidas (ONU) bajo el tema "Necesidad de poner fin al Bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba".
Así lo confirmó hoy el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, en conferencia de prensa ante medios de prensa de 12 países, al explicar que este espacio se realizará a la solicitud de La Habana de convocar el organismo multilateral para abordar el estado actual del cerco impuesto por el Gobierno norteamericano.

Rodríguez Parrilla defendió la urgencia del encuentro ante el serio quebrantamiento en curso, por parte de Washington, del Derecho Internacional, la paz, la estabilidad y la seguridad regionales que supone el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero, que constituye un acto de genocidio, castigo sistemático y una violación flagrante de los derechos humanos de los habitantes del país.
El canciller reafirmó que Cuba no representa ninguna amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos, como se ha querido afirmar para justificar las acciones hostiles, mientras el bloqueo sí supone un impedimento criminal e ilegítimo para la existencia y bienestar del pueblo cubano.
El también miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba expresó la certeza de que la inmensa mayoría de la comunidad internacional respalda y respaldará a Cuba, frente a la agresión multidimensional y el crimen de lesa humanidad que se está cometiendo, con daños humanitarios crecientes e incalculables.
Frente a ello denunció las maniobras de la Casa Blanca para imponer su política de cerco, de forma coercitiva y amenazadora, a Gobiernos y cancillerías de terceros Estados; así como las presiones inéditas desplegadas para impedir la realización la sesión del 7 de julio próximo.
Rodríguez Parrilla subrayó, en esta línea, las presiones, chantajes y amenazas usadas por la misión permanente de Estados Unidos en Nueva York, incluidas las acciones procesales, a fin de intimidar a estados miembros de Naciones Unidas.

De esta manera, expuso la naturaleza de la intentona con la existencia de tres documentos estadounidenses, que circulan de manera clandestina, y donde se da cuenta de las consecuencias e implicaciones que podrían tener instancias y entidades que mantenga relaciones comerciales con la mayor de las Antillas.
Preguntado sobre las transformaciones económicas y sociales emprendidas por el país, el diplomático enfatizó que estas son resultado de una decisión soberana y que han sido acompañadas curiosamente por un nuevo paquete de medidas anunciadas por Estados Unidos, lo cual demuestra la apuesta deliberada por asfixiar a la economía del archipiélago.
Advirtió que las acciones agresivas están causando muertes en Cuba y que provocarían una crisis humanitaria en caso de una agresión militar, opción presente en la narrativa confrontacional de Washington.
Señaló que los daños acumulados debido al bloqueo económico, los cuales se estiman en torno a los 170 mil millones de dólares, contrastan con ofrecimientos de apoyo humanitario anunciados cínicamente por el secretario de Estado norteamericano.
No obstante, afirmó que Cuba no ha rechazado ningún posicionamiento de este tipo y que seguirá dispuesta al diálogo y la resolución pacífica de las diferencias sin injerencia en sus asuntos internos.
Cuba es un país amante de la paz, comprometido con el derecho internacional y la seguridad regional, pero no se debe minimizar lo sagrado de la patria libre, digna, soberana e independiente, y la determinación de una nación y pueblo soberanos que defenderán su independencia hasta las últimas consecuencias, concluyó
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