No recuerdo que haya ocurrido algo similar en la conformación de un equipo Cuba para competir en eventos internacionales como sucedió con el elenco criollo, que el 5 de noviembre de 1995 se coronó en la XII Copa Intercontinental de Béisbol, celebrada en nuestro país.
Resulta que el conjunto que por octava ocasión triunfó en estas citas lo integraron totalmente peloteros derechos.
Fue una selección cuajada de estrellas que tenía como receptores a José Alberto Hernández Pérez y Juan Manrique García.
Defendieron el cuadro Jorge Luis Toca Gómez, Antonio Pacheco Massó, Juan Padilla Alfonso, Omar Linares Izquierdo, Germán Mesa Fresneda y Eduardo Paret Pérez.
Los jardines fueron patrullados por Lourdes Gourriel Delgado, Orestes Kindelán Olivares, Víctor Mesa Martínez, José Antonio Estrada González, Michel Perdomo Roque, Rey Isaac Vaillant y Luis Enrique Piloto González.
El cuerpo de pitcheo lo formaron serpentineros de primerísimo nivel: Omar Luis Martínez, Pedro Luis Lazo Iglesias, José Ariel Contreras Camejo, Lázaro Valle Martell, Orlando “El Duke” Hernández Pedroso, José Ibar Medina y Luis Rolando Arrojo Ávila.
De los siete tiradores, tres incursionaron posteriormente por las Grandes Ligas: Duke Hernández, único cubano con cuatro anillos de Series Mundiales en el mejor béisbol del planeta; el vueltabajero Contreras, que conquistó un anillo; y Rolando Arrojo, el Tifón de San Juan de los Yeras.
Para mayor curiosidad los cuatro integrantes principales del colectivo técnico también eran derechos: el mánager Jorge Fuentes Fleitas (PRI), quien estuvo acompañado por los coach villaclareños Luis Enrique González Álamo y Pedro Jova Pérez; y el entrenador de pitcheo Pedro José Pérez Delgado.
Vale recordar que en el certamen participaron representaciones de doce naciones que fueron distribuidas en dos grupos de seis, de los cuales los ocupantes de las dos primeras posiciones avanzaron a la ronda semifinal.
Los dirigidos por Jorge Fuentes culminaron invictos en su llave con cinco y cero, seguidos por Nicaragua (4-1), Brasil (2-3), China Taipéi (2-3), Países Bajos (2-3) y España (0-5).
En el otro apartado, Japón lideró con cinco salidas exitosas, escoltado por Corea del Sur (4-1), Puerto Rico (3-2), México (1-4), Italia (1-4) y Sudáfrica (1-4).
Tras acceder a la etapa semifinal, Cuba doblegó a sus tres oponentes: la escuadra nipona que terminó con saldo de dos y uno; Corea del Sur (1-2) y Nicaragua (0-3).
De tal suerte, el elenco de la mayor de Las Antillas y el plantel de la Tierra del Sol Naciente- dueños de las dos primeras plazas en este segmento- protagonizaron el duelo final por el cetro, el 5 de noviembre de 1995, que terminó con el triunfo de los anfitriones, cuatro carreras a una.
Omar Luis Martínez resultó el ganador del partido decisivo, donde Antonio Pacheco, Omar Linares y Alberto Hernández desaparecieron la pelota del Coloso del Cerro.
El camagüeyano fue el lanzador cubano más sobresaliente en el evento con tres sonrisas, todas a costa de equipos asiáticos, frente a Taipéi de China, seis carreras a una, con 19 ponches el 28 de octubre de 1995.
En semifinales derrotó a Corea del Sur, seis a cinco; y en la discusión del título a los japoneses como apuntamos anteriormente.
Esa excelente labor avaló al agramontino para ser incluido en el equipo Todos Estrellas de la Copa, junto al antesalista Omar Linares y los guardabosques José Estrada y Rey Isaac.
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