Sometimiento o barbarie, la disyuntiva imperial para Cuba

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ACN - Cuba
Alden Hernández Diaz | Caricatura es de Osval
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17 Febrero 2026

   Otra vuelta de tuerca al ya reforzado bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos hacia Cuba se dio a partir del 29 de enero último con la orden ejecutiva firmada por el presidente estadounidense Donald Trump, para impedir la entrada de combustibles a la mayor de las Antillas mediante la imposición de aranceles a los países que lo suministren.

   La medida, particularmente cruel, precedida de otras amenazas y declaraciones contra La Habana desde el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro a principios de año, desmonta la retórica negacionista de una política criminal de más de seis décadas, calificada como “embargo” por la Casa Blanca, que ahora muestra descaradamente su verdadero rostro genocida.

   Este cerco, bárbaro y feudal, resulta un castigo colectivo para vencer por hambre y enfermedades a un pueblo que no se somete a los designios hegemónicos y defiende su soberanía y autodeterminación. Hechos que ponen de manifiesto las fisuras del poderío estadounidense y elevan a Cuba ante el mundo a la cumbre de la verdad y la razón históricas.

   En contraste con quienes pretenden un colapso o implosión interna, emerge la posición solidaria y humanista del gobierno y pueblo de México que no condiciona su ayuda ante los difíciles momentos por los que atraviesan sus vecinos en la Isla.

   La llegada de los buques Papaloapan e Isla Holbox a la rada habanera con 814 toneladas de ayuda solidaria (alimentos, leche en polvo y artículos de higiene personal) es muestra de ello.

   “Va a haber más apoyo (…) nadie puede ser omiso a la situación que está viviendo en este momento el pueblo de Cuba por las sanciones que (EE.UU.) está imponiendo a cualquier país que envíe petróleo, de una manera muy injusta”, señaló la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum.

   De esas y otras declaraciones de la mandataria latinoamericana también se desprende la impotencia de no hacer más por honrar los contratos de suministros de combustibles fósiles de la estatal petrolera Pemex con Cuba ante la amenaza de aranceles, pues la economía azteca se encuentra intrínsecamente ligada a la de EE.UU. por el T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá).

   Se encuentra así la nación del benemérito Benito Juárez, al decir del analista internacional Alfredo Jalife, en una “jaula geopolítica” que le ofrece poco margen de maniobra ante la dependencia estructural en lo económico, comercial y migratorio hacia el país norteño. No obstante, se abren otras vías de cooperación y respaldo igual de importantes.

   Más allá de México, el apoyo a Cuba se siente desde todos los rincones del mundo: gobiernos, organizaciones sociales y políticas, grupos de solidaridad, reafirman la voluntad de no dejarla sola ante la arremetida imperial sin precedentes de Washington y del Secretario de Estado Marco Rubio, violatoria de todas las normas del Derecho Internacional.

   Ya se habla de envíos solidarios de alimentos, medicamentos y otros recursos por aviones y barcos desde todo el orbe para evitar la ocurrencia de una catástrofe humanitaria, a la par que los amantes de las causas justas denuncian con más fuerza el bloqueo económico, comercial y financiero norteamericano en diversos foros mundiales.

   Cuba, con esfuerzos propios y ayuda de relevantes aliados, puede vencer el pretendido bloqueo total energético. No será fácil e implicará mayores sacrificios de los existentes, pero para ello se diseñan estrategias como el mayor despliegue de las fuentes renovables de energía y el reimpulso de la perforación petrolera y gasística nacional.   

   Tampoco quedarán indiferentes las potencias de Rusia y China, históricos aliados de La Habana, ante el intento de asfixiar a uno de sus más fieles amigos en América Latina.

   Desde Moscú ya anunciaron el próximo envío de buques petroleros a la llamada por ellos Isla de la Libertad en desafío a la administración Trump, mientras que Pekín reafirma su cooperación en materia energética y alimentaria.

   Hacia lo interno del territorio caribeño, aunque comienzan a notarse con fuerza los efectos del estrangulamiento petrolero, el sentimiento de rechazo ante la nueva agresión refuerza la unidad del pueblo ante un proyecto social que con luces y sombras sitúa al ser humano al centro de las decisiones.

   La respuesta a negociar bajo presiones o condicionamientos, ajenas a los principios soberanos es clara y se encuentra en otras páginas de la historia nacional como el ¡Patria o Muerte!, o en la dada por Antonio Maceo en Mangos de Baraguá.

   Pareciera que con su actuar violatorio de las más elementales normas de convivencia entre dos estados, el Imperio pone a esta nación rebelde a escoger entre el sometimiento o la barbarie.

   Válido aclarar a los ingenuos que se trataría de una falsa dicotomía, porque el vasallaje implicaría de por sí una atrocidad a lo que con tanto esfuerzo en beneficio social de las mayorías se ha construido desde el primero de enero de 1959.

   ¿Acaso ha podido Trump resolver los graves problemas eléctricos que vive desde hace años Puerto Rico, ese “Estado Libre Asociado”? ¿Cree usted que sería diferente para Cuba si un día llegaran a imponerse las lógicas feroces del capital?

   La voluntad sigue siendo la misma: dialogar entre iguales y sin condicionamientos mediante el uso de la fuerza u otras presiones. La razón está del lado de esta pequeña Numancia del Caribe, que tiene claro de dónde viene y hacia dónde va.


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