Merecido reconocimiento para grandes del voleibol cubano y del mundo

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ACN - Cuba
Carlos González Rego
78
23 Octubre 2026

  Los cubanos Joel Despaigne, desde este sábado, y Mireya Luis, en noviembre próximo, se ratifican entre lo mejor del voleibol mundial, algo que, en honor a la verdad, pudo haber sido desde hace bastante tiempo, pero llegó el momento.

   Publicaciones destacan que Despaigne, más conocido como El Diablo en el deporte de la malla alta, ya es inmortal, con su inclusión en el Salón de la Fama del Voleibol Internacional, en Holyoke, Massachusetts, la ciudad donde nació este deporte.

   También resaltan que, con su exaltación, Despaigne se convirtió en el primer jugador de la selección masculina de Cuba en ingresar al recinto y en el noveno cubano en la lista, después de Eugenio George y de las Morenas del Caribe: Mireya Luis, Magaly Carvajal, Regla Torres, Regla Bell, Taismary Agüero, Mirka Francia y Yumilka Ruiz.

   Recuerdan que la cena y ceremonia de exaltación fue este sábado en el Wyckoff Country Club, de Holyoke.

   Apuntan que "El Diablo" ingresó en la Clase 2026, número 40, como ganador del voto de los aficionados en la categoría masculina de sala, al igual que Ary Graça, April Ross, Alison Cerutti, Fabiana Alvim, Ekaterina Gamova, Laurent Tillie, Takashi Shimoyama y Denis Le Breuilly, con quienes el Salón aumento a 194 miembros de 28 países.

   Aunque el cubano no pudo viajar a Holyoke, envió un video, con sus palabras de agradecimiento:

   "Buenas noches, amigos del voleibol. Es un gran honor para mí haber sido nominado al Salón de la Fama, aunque no pueda estar presente para recibir el premio. Estoy muy orgulloso porque no esperaba ser nominado tantos años después de mi retiro. Si la gente todavía me recuerda, significa que dejé huellas.

   “Mi carrera comenzó cuando, a los 12 años, los seleccionadores, tras someterme a una serie de pruebas físicas, me pidieron que ingresara a la Escuela de Iniciación Deportiva Escolar en mi ciudad natal, Santiago de Cuba. Esto implicaba mudarme a la escuela de deporte y dejar el hogar familiar.

   “Obviamente, mi madre no estaba de acuerdo, porque quería que estudiara Medicina, pero solo gracias a la insistencia de amigos y familiares ella aceptó. A partir de ahí comenzó mi aventura en este deporte.

   “Mi pasión por el voleibol se encendió al ver el Campeonato Mundial de 1978 por televisión, en el que Cuba quedó tercera. Vi a jugadores como Ernesto Martínez, Raúl Vilches y Alfredo Figueredo, a quienes quería emular.

   “No tenía la estatura requerida para entrar en la selección nacional, pero mi entrenador me dijo que dependía de mí convencer a los seleccionadores. Así que, en cada entrenamiento o partido, golpeaba más fuerte que nadie y me lanzaba por cualquier balón, sobre todo si caía cerca de los seleccionadores.

   “Así, a los 18 años entré en la selección nacional, en la que me encontré con la oposición de los jugadores mayores, que no me recibían con los brazos abiertos.

   “Con el paso del tiempo, y tras muchas lágrimas derramadas, gracias a mi perseverancia y al sacrificio que hacía día tras día en cada entrenamiento, me convertí en un jugador regular de la selección nacional, su capitán y referente, hasta ser elegido mejor jugador del mundo en 1990.

   “Todo esto fue posible gracias al apoyo de mi familia, de mis compañeros, especialmente Raúl Diago, el colocador que tanto confiaba en mí, y de Idalberto Valdés y Lázaro Beltrán, y de los entrenadores, en especial Orlando Samuels. Han sido una gran inspiración para mí jugadores como Karch Kiraly, cuya determinación y liderazgo he intentado emular, Steve Timmons y Andrea Zorzi, mi eterno rival y ahora un gran amigo.

   “El voleibol me ha permitido comprender que, en el deporte como en la vida, los resultados se consiguen con perseverancia, dedicación y sacrificio. Siempre hay que creer en las propias capacidades, incluso en los momentos más difíciles.

   “Esto es lo que le sucedió a mi selección nacional: un país pequeño y pobre como Cuba se encontró en la cima del voleibol mundial porque un grupo de atletas y entrenadores, con el apoyo de todo el país, deseaban fervientemente dejar su huella entre los grandes de este deporte. Este es precisamente el mensaje que quisiera transmitir a las nuevas generaciones.

   “Finalmente, quiero agradecer de todo corazón a todos los que hicieron posible mi nominación: por primera vez, un voleibolista masculino cubano en el Salón de la Fama. Me hubiera encantado estar hoy con ustedes para compartir esta alegría. Gracias y buena fiesta".

   Imposible olvidar que el santiaguero, nacido el 2 de julio de 1966, atacador de 1.91m y capitán de Cuba a principios de los 90, disputó más de 350 partidos internacionales con la selección entre los 80 y los 90.

   A continuación el medallero de primer nivel y méritos individuales:

-Copa del Mundo Japón 1989

-Campeonato Mundial Brasil 1990

-Mejor jugador del mundo en 1990, según la FIVB

-Juegos Panamericanos La Habana 1991, donde fue abanderado en la apertura. También ganó plata en Indianápolis 1987 y bronce en Mar del Plata 1995.

-Plata en la Copa del Mundo 1991 y en la Liga Mundial de 1991, 1992 y 1994

-Juegos Centroamericanos y del Caribe 1986

-Olímpico en Barcelona 1992 (cuarto lugar) y Atlanta 1996 (sexto)

   Tras su etapa con Cuba se retiró como jugador en 2002, y en Italia, país donde vive, sigue vinculado al voleibol como entrenador.

   Sin duda, Joel Despaigne entró a la eternidad del voleibol mundial. ¡Orgullo cubano!, resaltan.

   Por su parte, Mireya Luis, tricampeona olímpica, recibirá la Orden del Voleibol de la FIVB durante el Congreso Mundial de la Federación Internacional, que se efectuará en Punta Cana, República Dominicana, del 21 al 23 de noviembre.

   Importante recordar que la Orden del Voleibol es el Galardón que sustituye al Collar de Oro, por lo que será la segunda personalidad de este deporte en Cuba que ostente este reconocimiento, luego del inolvidable, Mejor Entrenador del Siglo XX, Eugenio George.

   Más conocida cariñosamente por Mireyita, tiene un amplio palmarés, principalmente con el de ser tres veces campeona olímpica, al que se unen el de medallista de Oro en el Campeonato Mundial sub-21 en 1985 y luego dos veces en el de mayores en 1994 y 1998, con una medalla de plata en 1986.

   También es, con las Morenas del Caribe, bajo la dirección de Eugenio, tres veces Titular de la Copa del Mundo (89, 91, 95 y plata en 1985), una de la Copa de Grandes Campeones (1993, plata 1997), dos veces del Torneo Cuatro Grandes (92 y 94) y otras dos del Grand Prix (Oro 1993 y 2000, plata 94 y 97, y bronce 95 y 98).

   A nivel regional, fue seis veces Campeona del Norceca (89, 91, 93, 95, 97, 99), es miembro del selecto club de las voleibolistas con más medallas en Juegos Panamericanos con cinco, gracias a sus cuatro títulos en el 83, 87, 91 y 95, plata en 99 y Campeona de los Juegos Centroamericanos de Maracaibo 98.

   Muchos consideran que, si Cuba hubiera asistido a las citas multideportivas bajo los cinco aros de Los Ángeles y Seúl, quizás estaríamos hablando de una tetracampeona olímpica.

   Actualmente vicepresidenta de la Federación Internacional de Voleibol, Mireya resulta una figura icónica que trasciende lo deportivo, convirtiéndose en una embajadora del deporte de la malla alta en el mundo. Orgullo de toda Cuba: ¡Enhorabuena Campeona!


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