LCB, un capítulo decisivo en la defensa de la Revolución Cubana

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ACN - Cuba
Luz Marina Fornieles Sánchez / Foto: Web Cuba Periodistas
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16 Octubre 2026

   La Lucha Contra Bandidos (LCB) fue un capítulo decisivo en la defensa de la Revolución, en el cual miles de combatientes, campesinos y milicianos enfrentaron a grupos contrarrevolucionarios armados por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA), alzados en el Escambray y otras regiones serranas de Cuba.

   Ese acontecimiento histórico constituyó la respuesta de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Ministerio del Interior y el pueblo de Cuba --integrado a la Milicias Nacionales Revolucionarias-- para enfrentar las acciones terroristas de las bandas orquestadas por Washington, poco tiempo después de establecido el gobierno revolucionario.

   Tales sucesos han quedado en la memoria colectiva por los daños y el esfuerzo descomunal del país por frenar el bandidismo promovido desde el exterior. La verdad consta en libros, documentales, series televisivas y películas. Historia y ficción han testimoniado la magnitud de la LCB, cuyo héroe principal fue la gente de pueblo.

Antecedentes

   Diferentes situaciones tanto en lo económico, político y social caracterizaron a esta etapa y posibilitaron el surgimiento de varios grupos que se establecieron en las serranías, con énfasis en el Escambray, con el fin de accionar internamente en el área y brindar el apoyo llegado el momento de la invasión planificada por EE.UU.

   En lo económico no existía en esas áreas intramontanas un desarrollo en la agricultura, industria y otros sectores, y en su mayoría los más grandes y mejores cafetales pertenecían a terratenientes y latifundistas, quienes se enriquecían a costa del sudor de los labriegos y fueron afectados por el proceso de nacionalización.

   Como parte del orden político-social, la clase del agro era víctima del analfabetismo, no tenían en lo más mínimo condiciones que posibilitaran elevar su cultura ya que carecían de escuelas y maestros, esto los dejaba a merced de los explotadores y elementos reaccionarios.

   Las condiciones de vida eran deplorables y ganados muchos por falsas promesas, se unieron a las fuerzas enemigas beligerantes que coparon las lomas.

   El inicio de la LCB se inició con un pequeño combate realizado el 7 de septiembre de 1960, en el que no hubo muertos, pero si tres heridos, la captura de Sinesio Walsh y concluyó el primero de octubre de 1966 con el apresamiento de José Rebozo.

   Debió enfrentar iniciativas del enemigo como el Plan Trinidad, un proyecto elaborado por la CIA con la participación de exiliados reaccionarios en coordinación con la contrarrevolución interna y preveía la destrucción de la Revolución sobre la base de la preparación mercenaria y la organización de la resistencia interna, incluyendo sabotajes a la actividad económica y militar en distintos puntos.

   La otra idea apuntaba a establecer una fuerza militar, cuya misión era la de brindar apoyo al desembarco mercenario.

   Hubo entonces también un pacto entre los movimientos actuantes. Se firmó el 10 de septiembre de 1960 y tenía como objetivo la integración del frente Escambray, como parte de la Legión Democrática Constitucional, dirigida por Manuel A. Varona (Tony).

   Entre los acuerdos tomados estaba el mantenimiento en secreto de las actividades de preparación y organización de las bandas.

   La Operación Silencio se puso en práctica durante los meses de enero a marzo del 60, cuando aviones cargados de pertrechos militares violaron el espacio aéreo cubano con rumbo a las elevaciones del centro-sur. Durante ese período fueron realizados cinco grandes lanzamientos con destino a los mercenarios intramontanos.

Comienzo de la Limpia del Escambray

   Fue el 8 de septiembre de 1960 cuando arranca esta estrategia caracterizada por la participación de milicias campesinas del entorno y que operaban bajo las órdenes de oficiales del Ejército Rebelde, línea definida por Fidel Castro con toda claridad.

   El mismo designó como jefe de operaciones al Comandante Manuel Piti Fajardo y de segundo al Comandante Vitalio "Vilo Acuña”.

   Lamentablemente, en un encuentro ocurrido cerca del entronque de la carretera de Topes de Collantes y el Circuito Sur, el 30 de noviembre de ese mismo año, murió Piti, lo que significó un duro golpe.

Composición de las bandas

   Las primeras bandas contrarrevolucionarias armadas aparecieron con la propia alborada del enero triunfal y estuvieron asociadas a antiguos miembros de los cuerpos represivos de la tiranía que tratando de eludir la justicia de los Tribunales Populares, se internaron en zonas de difíciles accesos, más como una forma de escapar que de oponer resistencia organizada.

   Joaquín Bembibres, Edel Montiel, Ismael Heredia, Sacarías García, Evelio Duque, Sinecio Walsk, Osvaldo Ramírez, Porfirio Ramírez, Nando Lima, Juan Cajigas e Ismael Rojas fueron los principales cabecillas comprometidos en esas escaramuzas.

   Todos sin excepción estuvieron vinculados previamente por su origen, relaciones de trabajo y actividad militar a la zona en que iban a operar y si algo tenían a su favor era el conocimiento del terreno e incluso existían en esos predios lazos de amistades hasta parentesco con los habitantes de la región, factores estos que sirvieron de base a sus operaciones.

   El surgimiento de las bandas en el Escambray se ubica dos etapas fundamentales.

   La primera desde julio de 1960 hasta abril de 1961; se caracterizó por derivar sus miembros de delincuentes, prófugos de la justicia, antiguos miembros de los cuerpos represivos de la tiranía que huyendo a la justicia y sin tener un objetivo político definido se internan en esos dominios.

   Se extiende la segunda desde abril de 1961 hasta julio de 1965. Los jefes eran antiguos miembros del Ejército Rebelde resentidos y afectados en sus intereses personales y estimulados por un programa de lucha elaborado por los EE.UU.

   En la práctica quedaron entronizados el crimen y el robo por donde quiera que esas cuadrillas de malandrines pasaron. Hay una larga lista de asesinatos deleznables como la del alfabetizador Conrado Benítez, el 5 de enero de 1961, por la banda de Osvaldo Ramírez; así como la del brigadista Manuel Ascunce Domenech y el campesino Pedro Lantigua en la Finca “Palmarito”, Trinidad, el 26 de noviembre de 1961, a cargo de la banda de Julio Emilio Carretero.

   A partir de la defenestrada invasión por Playa Girón, existió para los alzados un período de reorganización, seguir a la espera de las señales del Norte y recrudecer su accionar violento.

   Después de ese éxito bélico, Cuba continúo la contienda al interior contra los grupos de desafectos. El 3 de julio de 1962, el comandante Juan Almeida hace oficial la creación de la Sección de Lucha Contra Bandidos (LCB), como una prolongación de las actividades iniciadas con la Limpia del Escambray.

   No se cejó en el enfrentamiento a estos desafueros. Osvaldo Ramírez, jefe de la contrarrevolución en el Escambray, murió el 6 de abril de 1962 y fue nombrado en su lugar a Tomás Pérez Díaz, más conocido como Tomás San Gil. 

La Ofensiva

   Concluye tal ofensiva revolucionaria en marzo de 1963 con el resultado de la intensificación del accionar de las Milicias encaminadas a terminar con los bandidos. Con el respaldo de la Seguridad del Estado, resultó aprendido San Gil y posteriormente hubo otros arrestos de jefes importantes de la contrarrevolución.

   Pepe Rebozo, capturado en la última campaña, el primero de octubre de 1966, era un campesino de edad, a quien los tribunales decidieron no fusilar sino condenarlo a 30 años. Finalmente, resultó liberado y enviado a Estados Unidos a mediados de los 70.

Balance final

   El consultado libro Bandidismo: Derrota de la CIA en Cuba, de los autores Pedro Etcheverry y Santiago Gutiérrez; habla del accionar de los alzados en Pinar del Río, Matanzas, Las Villas, Camagüey y Oriente (se usan los nombres de entonces de los territorios referidos).

   En total, existieron cerca de 290 bandas, con unos cuatro mil 190 bandidos y nueve mil 250 colaboradores. Se calcula que las bajas de las fuerzas revolucionarias involucradas en esta gesta fueron alrededor de 590 hombres, con centenares de heridos y unos 250 incapacitados de por vida.

   La lucha contra el bandidismo recabó de la participación de más de 100 mil efectivos de las MNR y las FAR, sumando todas las huestes que formaron parte de la LCB a lo largo de los seis años de combate.

LCB en la cultura cubana

   La representación de esta parte de nuestra historia y los sacrificios desplegados por la naciente Revolución han quedado descritos en decenas de obras literarias, muchas de ellas recuentos históricos o testimoniales y audiovisuales.

   Dentro de la literatura cabe destacar, entre muchas piezas, el texto ya reseñado; y Bandidismo en el Escambray 1960-1965, de Julio Francisco Crespo.

   Comparecen por los audiovisuales gustados títulos como el filme El hombre de Maisinicú (1973), centrada en la historia de Alberto Delgado, un agente de la Seguridad del Estado de Cuba, que se infiltró entre las bandas mercenarias, siendo finalmente asesinado por estas tras cumplir riesgosas misiones.

   También, el tantas veces repuesto: El Brigadista (1977) acerca de la campaña de alfabetización y el asesinato de un maestro.

   Entre los seriales de la televisión, incluso de repetición reciente, descuella La LCB: la otra guerra, con dos seguidas temporadas. Materiales estos que descollaron por su calidad al plasmar creativamente para la ficción parte de la historia patria.

   Este 18 de octubre se celebrará nuevamente el Día del Combatiente de la Lucha Contra Bandidos, en homenaje a aquellos primeros campesinos que, cumpliendo órdenes del Comandante en Jefe Fidel Castro, capturaron una banda terrorista.

   En la memoria colectiva quedan así las huellas de la LCB, otra victoria del pueblo cubano, frente a la injerencia imperial de Estados Unidos que, como antes, ahora sigue empeñado en dominar a quienes desde hace casi 70 años decidieron ser libres o mártires.


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