El 16 de octubre de 1959, Cuba victoriosa y rebelde refrenda su derecho a defenderse y a existir al crearse el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Minfar), encabezado por el Comandante Raúl Castro Ruz, cuyas cualidades organizativas y eficacia se probaron en el mando del Segundo Frente Frank País en la última etapa de la guerra liberadora.
Se trataba de la rúbrica de una ley del Consejo de Ministros, convertida en un paso significativo, a los pocos meses de la Aurora de Enero, en la institucionalización de un gobierno decidido a hacer cumplir el Programa del Moncada centrado en la libertad, justicia social y soberanía.
El líder Fidel Castro tenía ideas claras sobre la necesidad de sumar al pueblo a las tareas de la defensa con la modernización y preparación de un ejército popular nacido desde el 2 de diciembre de 1956, día del desembarco de los expedicionarios del yate Granma en el sur de Cuba, quienes iniciarían la lucha armada en la Sierra Maestra.
Se procedió entonces en octubre a la desactivación de las fuerzas regulares del Ejército batistiano, sin nada que ver con el proyecto de nación en marcha, sin entrar en detalles sobre su comprobado prontuario criminal y los intereses que representó, ajenos a los cubanos humildes.
En esos momentos, el comandante Camilo Cienfuegos era el jefe del Ejército Rebelde; el comandante Juan Almeida Bosque, el de la Fuerza Aérea Rebelde; el capitán de fragata Juan Manuel Castiñeiras dirigía la Marina de Guerra Revolucionaria; y el comandante Raúl Castro fungía como jefe de las tres armas.
Las tareas y obras nuevas de la Revolución apremiaban para un cambio de andamiaje estructural, apegado a leyes y a la ética renovadora implícita en el avance de la vida nueva. Y las acciones y agresiones del enemigo no eran ignoradas, todo lo contrario.
Desde el principio la nación fue atacada por enemigos internos y el imperio, el cual fomentaba a la contrarrevolución.
Tras examinar con cuidado la situación en medio de las urgencias se determinó crear un organismo que integrara el punto de vista político y revolucionario, capaz de propiciar la unidad e integración de los cuerpos armados.
En síntesis, el 16 de octubre de 1959 se aprobó la Ley 599 que establecía la disolución del Ministerio de Defensa Nacional, y la Ley 600, mediante la cual se fundó el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
El comandante Raúl Castro Ruz fue designado ministro, mientras que el comandante Martínez Sánchez pasó a ocupar la máxima dirección del Ministerio del Trabajo.
La primera gran misión consistió en entrar de lleno en la organización y preparación de las Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR), constituidas el 26 de octubre de 1959.
Si bien el desarrollo de un Minfar nutrido con el empuje de la juventud y el pueblo respondió a una necesidad histórica, los avances en ese campo también responden a la luz larga de sus principales dirigentes, Fidel y Raúl, quienes siempre fomentaron el estudio y la adquisición de conocimientos como bandera a enarbolar por los cubanos.
La elección de Raúl al frente de tan determinante ministerio respondía a su vocación política y a su trayectoria descollante, además, al papel como gestor y organizador en áreas campesinas liberadas por el Ejército Rebelde.
En las montañas orientales se crearon escuelas, hospitales, se aplicaron medidas de una reforma agraria, se fomentaron industrias locales y se realizó el Primer Congreso Campesino en Armas antes del triunfo de la Revolución.
Era como si existiera un pequeño estado que adelantó para una comunidad necesitada de beneficios después del triunfo del Ejército Rebelde.
Ya con la nueva Cuba en marcha, el Minfar ha sido garante de la soberanía y la paz disfrutada por largos años.
A pesar del bloqueo criminal y de cobardes acciones enemigas, el país sigue en pie, como faro de América, con una tradición de patriotismo y de lucha incuestionable.
Gracias a ese ministerio siempre en estado de alerta hoy más que nunca, se mantiene el lema Hasta la victoria, siempre!
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