La Ley de Reforma Agraria: acontecimiento trascendental

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ACN - Cuba
María de las Nieves Galá
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15 Mayo 2026

   El 17 de mayo de 1959, en la histórica Comandancia de La Plata, jefatura del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz firmó la Ley de Reforma Agraria, que dio a la Revolución un carácter democrático-popular agrario y antiimperialista.

   “Realmente la publicación o la proclamación de la Ley Agraria constituirá uno de los acontecimientos más trascendentales en la vida de Cuba”, diría Fidel aquel día, muy emocionado, desde el entrañable sitio de lucha, donde se agolpaban muchos recuerdos y cayeron tantos compañeros en el camino a la victoria.  

   Y agregaría: “Nosotros entendemos que esta Ley inicia una etapa enteramente nueva en nuestra vida económica y que un esplendoroso porvenir espera a nuestra patria si nos dedicamos a trabajar todos con el mayor ahínco”.

   En su intervención expuso datos estadísticos que demostraban la situación existente, por ejemplo, un 1,5% de los propietarios poseían más del 46% del área nacional en fincas, mientras 111 mil fincas de menos de dos caballerías ocupaban menos del 12% del área nacional. Estaba consciente de que la decisión iba a lesionar los intereses de los terratenientes, pero la consideró como una “medida justa y que brinda extraordinarios beneficios a nuestra patria”.

   La Ley, que otorgaría un límite de 30 caballerías por propietario, acabaría con los monopolios y expropiaba a empresas extranjeras, fundamentalmente estadounidenses, y desafiaba así los intereses del gobierno norteamericano. Hay que recordar que “las compañías norteamericanas eran propietarias de grandes latifundios, sobre todo, azucareros, y entre ellas está la United Fruit Company, que tenía 10 000 caballerías”.

   El gobierno revolucionario adoptó la medida a tan solo cinco meses del triunfo, beneficiaba a más de cien mil familias campesinas. Precisamente, en su alegato de defensa en el juicio por el asalto al Cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953, Fidel expuso que el tema agrario era uno de los problemas a resolver al triunfar la insurrección popular.

   Era bochornosa la difícil realidad que enfrentaban los campesinos. “(…) obreros del campo que habitan en los bohíos miserables, que trabajan cuatro meses al año y pasan hambre el resto compartiendo con sus hijos la miseria, que no tienen una pulgada de tierra para sembrar y cuya existencia debiera mover más a compasión si no hubiera tantos corazones de piedra (…). Así lo expuso en La Historia me Absolverá, el líder cubano.

   La Ley sustentada en 15 Por cuantos, 67 Artículos, siete Disposiciones transitorias y una Disposición final, tenía como empeño social sacar de la miseria a la inmensa mayoría de la población rural existente en el país.

   Estaba dirigida, entre otros asuntos, al crecimiento y diversificación de la industria, al aprovechamiento más eficaz de los recursos naturales y humanos y la eliminación de la dependencia del monocultivo agrícola.

   Era propósito promover el desarrollo económico, facilitar el surgimiento y desarrollo de nuevos cultivos que aprovisionarían a la industria nacional de materias primas y satisficieran el consumo alimenticio, así como consolidar renglones productivos con destino a la exportación y que se convirtieran en fuentes de divisas para las necesarias importaciones.

   La mencionada Ley dispuso la creación del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), encargado de poner en práctica lo acordado. La dimensión de ese momento lo reafirmaría Fidel en 1984, al conmemorarse el XXV Aniversario de la Ley de Reforma Agraria, cuando expresó:

   “No fue solo la entrega de la tierra a los campesinos que la trabajaban, no fue solo la liberación de los obreros agrícolas; sino que en todo un conjunto de aspectos fundamentales podríamos decir que el 17 de mayo comenzó la liberación de nuestros campesinos y nuestros obreros agrícolas”.

   La fecha que cambió radicalmente la vida del campo cubano fue designada como el Día del Campesino, fecha en que se recuerda también a Niceto Pérez García, asesinado el 17 de mayo de 1946 en el realengo El Vínculo, en la provincia de Guantánamo.

   En igual fecha, pero de 1961, se creó la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP).


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