La huella de Urselia Díaz Báez en la vanguardia juvenil cubana

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ACN - Cuba
Marta Gómez Ferrals | Foto de Archivo
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01 Septiembre 2026

   En la noche del martes 3 de septiembre de 1957 la joven revolucionaria Urselia Díaz Báez perdió la vida en el cumplimiento de una misión contra la dictadura batistiana, que resultó fallida, mientras se encontraba en el interior del cine teatro América, de la capital.

   Urselia, nació en Guanabacoa, La Habana, el 21 de febrero de 1939 y aún duele recordar que solo tenía 18 años en el momento de la tragedia, ocurrida mientras cursaba el cuarto año de bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, donde ya contaba con historial de acciones sobresalientes como patriota y martiana.

   La aciaga jornada entró en el "América" con el objetivo de hacer estallar un explosivo --bomba de reloj-- en un lugar importante, pero el plan era hacerla explotar cuando no hubiera personas, como hizo suponer al reconstruir los hechos.

   Antes, como supuestamente contaba con tiempo de acuerdo con las instrucciones técnicas, decidió entrar a la sala de proyecciones, atestada de público y al parecer se distrajo y estuvo más tiempo del aconsejado.

   Algunas personas consideraron que el artefacto se activó antes de tiempo por la abundancia de sayuelas interiores “de paraderas” que ella portaba ese día, por dictados de la moda, y el artilugio estaba sujeto a un muslo con esparadrapo.

   Su edad no anunciaba a una experta en la colocación de esos dispositivos activados con cuenta regresiva, pero en cierto modo ya los había usado antes sin problemas.

   Aquella ocasión fue distinta y cuando vino a darse cuenta ya era tarde para ella, a pesar de abandonar la sala con prisa y entrar en el baño, en ese momento vacío con la bomba en sus manos.

   Siendo alumna del Instituto de La Habana, Urselia se afilió a las brigadas estudiantiles y a grupos de acción juvenil, en los cuales tuvo una intensa actividad, tanto en el cumplimiento de misiones clandestinas como en la profundización muy personal en la vida y obra de José Martí.

   Era 1957, un año en que se había fortalecido la lucha en la Sierra Maestra encabezada por Fidel desde diciembre de 1956, lo cual incrementaba la persecución y la ferocidad batistiana contra los revolucionarios en pueblos y ciudades de toda Cuba.

   Tanto el Ejército Rebelde como el Movimiento Revolucionario 26 de Julio, fundado por Fidel Castro, y el Directorio Estudiantil Universitario hacían un trabajo de captación en preuniversitarios, intelectuales y trabajadores para ganar conciencia política y revolucionaria, lo cual realmente ocurrió a partir de 1958.

   Las fotos de Urselia nos devuelven imágenes de una joven hermosa, enérgica y al mismo tiempo con la sonrisa más dulce del mundo. Nada que nos avisara sobre su intrepidez y valor, que siempre la acompañaron.

   Su madre era su confidente y habló de que Urselia siempre estuvo consciente de la posibilidad de la muerte, aunque no la esperaba. Tenía el sueño de poder estudiar Medicina en la Universidad de La Habana.

   Siempre fue positiva y llena de humanismo y alegría de vivir. Con su hermano y novio se entendía de maravillas. A tantos años de su desaparición física no hay olvido para Urselia, su huella brilla con claridad en la distancia y en la vanguardia juvenil cubana.


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