Pocas personas tienen el atributo de lucir, sin pretenderlo, nobles y accesibles. Y si ese don va acompañado de una inmedible calidez humana y de una trayectoria profesional sobresaliente, el universo acude y premia de disímiles maneras.
Heriberto Expósito Santana es una de esas personas.
Con 44 años de labor en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas (UCLV), la Sociedad de Ingeniería Civil lo distinguió, en enero de 2026, con el Premio Vida y Obra de esa especialidad, lauro que no lo engrandece mucho más de lo que ya resulta, sino que lo obliga a trabajar con fuerzas renovadas, según declaró a la Agencia Cubana de Noticias.
"Es el reconocimiento al trabajo de más de cuatro decenios en la universidad, y en especial como profesional, como ingeniero civil. Y constituye un alto honor para mí, debido a que se seleccionan diversos candidatos, primero a nivel de base, luego a instancia provincial y, por último, se otorgan los premios nacionales.
"Yo pertenezco a la graduación de los ingenieros civiles de 1982, un grupo muy bueno, de los mejores que ha pasado por la Facultad de Construcciones de la UCLV. Había profesionales cubanos de mucho nivel e incluso se graduaron con nosotros estudiantes vietnamitas muy capaces.
"Cuando terminé la carrera, fui a trabajar a la Empresa Constructora Militar número cuatro de Matanzas. Allí estuve cerca de dos años. Pasado ese tiempo, volví para la casa de altos estudios e impartí clases en las carreras de Arquitectura e Ingeniería Civil. Después, con el surgimiento de la disciplina de Ingeniería Hidráulica, comencé a trabajar con esos muchachos".
Por un pedido de la dirección universitaria, Heriberto Expósito pasa a ocupar el puesto de metodólogo del vicerrectorado docente y luego lo designan director de Ingreso y Ubicación Laboral, cargo en el que se desempeña desde hace seis años.
Es por ello que no resulta extraño verlo en las pruebas de aptitud para acceder a la carrera de Periodismo o atendiendo a cuantos estudiantes llegan a su oficina cada inicio de curso en busca de orientación.
Con su experiencia de trabajo, asegura que a la UCLV y a la labor docente se lo debe todo, incluso las distinciones obtenidas.
"El reconocimiento que me entregó la Sociedad de Ingeniería Civil deviene un premio compartido, un logro en el que han jugado un papel importante mis compañeros de labor, los cuadros que me han dirigido y también de los educandos, a quienes enseñamos y de quienes aprendemos todos los días.
"A mí me gusta mucho impartir clases", asegura el entrevistado y añade que los alumnos ocupan un lugar importante en su quehacer profesional, de ahí que mantenga una retroalimentación constante con ellos y sus procesos formativos.
"La UCLV es todo para mí, es como mi casa. Yo vengo diario a la universidad y desde hace muchos años no he faltado ni un día. Cuando estoy lejos la extraño, porque forma parte de mi vida. A ella le debo instantes de mucho crecimiento".
Durante 44 años, Heriberto ha viajado diariamente desde su casa en el municipio de Remedios hasta la Universidad, como prueba de su amor por la más multidisciplinaria de las universidades cubanas.
"Ha sido difícil, porque el transporte tiene sus altibajos, un día se viaja bien y al otro te resulta muy complicado llegar, pero siempre he llegado".
A los nuevos ingenieros civiles, Expósito Santana recomienda que sean consecuentes con su carrera, una de las más bonitas que existen, pues permite ver cómo en un terreno vacío crece una obra enorme e impresionante.
"Hay que estudiar bien, mucho y toda la vida",
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