Goicuría: un asalto a la memoria de Clara Emma

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ACN - Cuba
John Vila Acosta | Foto de Archivo
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27 Abril 2026

   Clara Emma Chávez Álvarez descubrió al mismo tiempo la grata sensación que produce el progreso en una investigación y el dolor, la tristeza, la pena y otros muchos sentimientos que no caben en las páginas de un libro, el cual intenta contar la historia del asalto al Cuartel Goicuría, reconocido como la única acción combativa acaecida en Matanzas contra el régimen de Fulgencio Batista.

   Refugiada hoy en un apartamento de la barriada del Naranjal Sur, en la capital matancera, la investigadora describe la gesta revolucionaria del 29 de abril de 1956 como un acto de valentía, que mostró la necesidad de un cambio en Cuba y que, 70 años después, habla a las claras del valor de los jóvenes hombres de la época y la despiadada conducta de la tiranía batistiana.

   Autora de los ejemplares Mártires del Goicuría, de 2016, y Cuartel Goicuría, reseña de una gesta (2000), este último en un mano a mano con Arnaldo Jiménez de la Cal, a la historiadora todavía le quedan cosas por contar del hecho que estremeció al barrio de Versalles y cobró la vida de 15 revolucionarios, incluido el líder Reynold García.

   En mi primera obra intento reproducir con la mayor exactitud posible los sucesos que acontecieron aquella noche. Fue un proceso de indagación extenso y para el cual debí valerme de las técnicas más puras de la investigación, procedimientos que todavía atesoro y uso en la actualidad y que me acompañarán hasta el resto de mis días como un recordatorio de que la tecnología jamás sustituirá, en este caso, a lo tradicional, cuenta quien fuera por muchos años trabajadora del Partido Comunista Provincial.  

   Y en mi segunda obra intento reflejar el carácter más humano del asalto, en una presentación pormenorizada de las 15 víctimas de la gesta a partir de las vivencias de protagonistas y familiares de los involucrados, así como también de lo más valioso de los reportes de prensa de la época y las referencias aparecidas en los tiempos más contemporáneos, refiere la académica.

   Clara Emma habla del Goicuría pero no disfraza realidades, describe los detalles que parecen menos importantes con la misma fuerza que habla con orgullo de los asaltantes, desmonta mitos que se tejieron con el paso del tiempo alrededor del desigual combate y se estremece cuando habla de la muerte y el dolor por la pérdida de un ser querido.

   En más de 40 años vinculada con la investigación del Asalto al Goicuría son muchas las veces que se me acercaron los familiares de los atacantes para compartir alguna anécdota o simplemente para que les proporcionara algún ejemplar de uno de mis títulos, ha sido una sensación agridulce esto de desvelar una parte de la historia y, al propio tiempo, ceder ante el innegable impacto que la misma produjo y todavía produce en mi persona, reconoce.

   Al preguntarle qué le hubiese gustado revelar, después de tanto indagar sobre el asalto, la ahora anciana asegura que hubiese querido profundizar en las conexiones por túneles en el Cuartel Goicuría y sus nexos con otras instalaciones militares aledañas, lo cual hubiese podido explicar, quizás, otros importantes acontecimientos de la etapa.

   Pero no puedo decir que me dejé nada en mi investigación, yo me sumergí en el estudio de los hechos y participantes en aquella iniciativa y hoy me siento satisfecha con lo conseguido, con el respeto mostrado por la gente y la gratitud que me profesaron los padres y hermanos de los caídos, sentencia.

   Inspirados en la Generación del Centenario, 55 asaltantes intentaron en abril de 1956 tomar el cuartel Domingo Goicuría, sede del Regimiento Plácido, en la ciudad occidental de Matanzas, y posteriormente hacer un llamado al pueblo, armarlo y extender la lucha insurreccional contra la tiranía de Batista.

   Aunque la acción fracasó desde el punto de vista militar dejó claro la valentía de aquellos hombres y los enormes deseos de cambiar los destinos del país. En su libro Mártires del Goicuría, Clara Enma sostiene que “rememorar esa fecha es honrar a Matanzas, porque constituye un símbolo de la tradición de su pueblo, es paradigma de la matanceridad”.


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