El 13 de junio de 1910 falleció en La Habana, su ciudad natal, el patriota Fermín Valdés Domínguez, a consecuencia de quebrantos de salud agravados por su vida azarosa en el combate contra el colonialismo español por la independencia de Cuba.
Sus paisanos recuerdan con gratitud al también llamado “hermano del alma” de José Martí, como lo reconoció el Héroe Nacional cubano, por la amistad entrañable que los unió desde la niñez, iniciada en las aulas de la primaria y consolidada en la escuela del excepcional pedagogo Rafael María de Mendive.
Casi al final de la infancia muchas veces se involucró en acciones políticas, y luego de servicio a la comunidad y a una causa raigal, a costa incluso de sacrificios extremos.
Hasta el último de sus días fue fiel al pensamiento emancipador y antimperialista que en su gran amigo de toda la vida se había anunciado tan tempranamente y ni las separaciones físicas dictadas por el destierro ni la muerte, menguaron las convicciones y afectos.
Primero guiados por la influencia de Mendive, unidos y por separado alcanzaron la formación de sus principios y valores, sus ideales patrióticos y políticos en general.
También juntos conocieron por primera vez el dolor de la injusticia y los castigos por amar a su patria.
En compañía de Martí en 1869 vivió un proceso judicial en el que fue exonerado de culpas, aunque a Pepe lo condenaron a seis años de prisión.
Cursaba luego Fermín estudios de medicina en La Habana cuando es implicado nuevamente en otro proceso, que concluyó con el crimen monstruoso de ocho inocentes estudiantes, sus compañeros, el 27 de noviembre de 1871.
Lo condenaron a seis meses de cárcel y el injusto desenlace lo lleva más adelante a luchar con valentía, incluso durante varios años, por vindicar la memoria de aquellos jóvenes inocentes y mártires.
Exiliado en España y a punto de terminar la carrera de medicina, con el apoyo de Martí, Fermín escribió un libro de denuncia de la atrocidad cometida por las autoridades coloniales. Tanto la obra de Fermín como el ensayo El presidio político en Cuba, escrito por el Apóstol, fueron publicados en Madrid y tuvieron gran repercusión.
Ambos coincidieron más adelante en la Universidad de Zaragoza, donde Pepe también se tituló en estudios de humanidades.
Al finalizar tomaron rumbos diferentes. El primero fue a ejercer su carrera en 1876, en La Habana, pero la amistad continuó.
En Cuba, el doctor Valdés Domínguez estuvo muy comprometido socialmente, mediante el ejercicio de su profesión.
Hizo investigaciones médicas y antropológicas; escribió varios estudios científicos avanzados para su tiempo y atendió de manera dedicada en sus consultorios de la capital y el poblado oriental de Baracoa, a personas necesitadas.
La actividad revolucionaria no quedó en el olvido al contribuir a la organización y luego al desarrollo de la última guerra de independencia, organizada por su hermano del alma e iniciada en 1895.
A partir de 1894 se entregó a los preparativos de la Guerra Necesaria, campaña independentista mambisa, organizada desde Estados Unidos y otros puntos del exilio cubano por José Martí. Había llegado a suelo norteño ese año, procedente de Cuba, y con ese fin.
Martí cayó en su primer combate el 19 de mayo de 1895 y la tragedia lo compulsó a embarcarse con presteza en una expedición que salió hacia suelo cubano y se incorporó al Ejército Libertador.
En los campos de batalla por su profesión se desempeñó como Jefe de Sanidad de los cuerpos militares de Las Villas y Oriente, asistió a la Asamblea Constituyente de Jimaguayú y fue ayudante del General en Jefe Máximo Gómez. Alcanzó el grado de coronel.
Terminó abruptamente la guerra independentista cuando los mambises estaban a punto de ganar, victoria truncada por la injerencia de Estados Unidos.
Fermín Valdés Domínguez optó por vivir en la capital cubana y no desempeñó cargo alguno en el gobierno creado bajo la ocupación estadounidense.
En 1907, integró la Junta Patriótica de La Habana, desde la cual se opuso al anexionismo reaparecido en ciertos sectores durante la segunda intervención militar de 1906 a 1909.
Nació en La Habana el 10 de julio de 1852 y había sido un hijo de la beneficencia colonial, adoptado por la familia de un eclesiástico español de buena posición económica, la cual le inculcó principios y le facilitó una buena educación.
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