
En los últimos 60 años muchas cosas cambiaron en la Ciénaga de Zapata, ese vasto paraje de exuberante naturaleza situado en el sur de la cubana provincia de Matanzas, que ya no se parece a aquellas viejas fotos de rostros de miseria y abandono.
La vida parece ser lo más importante allí, donde un derecho tan elemental como el de acceder a cuidados médicos, de manera gratuita, está disponible para cualquiera de los más de nueve mil cenagueros, no importa que tan remoto sea el asentamiento donde resida.
Algo tan preciado como el binomio madre-niño pone en marcha todos los engranajes del sistema de salud en Ciénaga de Zapata, municipio más extenso y a la vez menos poblado de Cuba, para que tenga éxito cada embarazo deseado.
No se escatima esfuerzo personal ni recursos para llegar a cualquier rincón del también mayor y mejor conservado humedal del Caribe insular en busca de una mujer grávida o un recién nacido, porque es una batalla que se libra a diario, tan importante como aquella ganada a los mercenarios yanquis en abril de 1961.

El hecho de mantener en cero la mortalidad materna en lo que va del año 2018 es un punto a favor del trabajo de los profesionales de la Salud Pública en la localidad, especialmente el equipo del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI), con presencia en cada uno de los 13 consultorios.
El 90 por ciento de las progenitoras cenagueras aporta a sus hijos la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, una práctica ampliamente promovida por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), gracias a sus beneficios físicos y psicológicos para madres y bebés.
Según comenta Dayamí Gómez La Rosa, especialista principal del PAMI en Ciénaga de Zapata, cualquier éxito debe achacarse al trabajo conjunto de un equipo integrado por personal de pediatría, ginecobstetricia, medicina interna, psicología y enfermería.

La doctora asegura que falta mucho por lograr en el sitio llamado por algunos “la niña linda de la Revolución”, sobre todo en la atención a las parejas con problemas para concebir, y el seguimiento a los niños entre uno y cinco años de edad.
Como en toda la Isla, también en Ciénaga de Zapata cada nacimiento es un suceso feliz y necesario, ante el elevado índice de envejecimiento de la población y la urgencia del natural relevo.
Mientras se defienda lo logrado con esfuerzo, la Ciénaga de Zapata mantendrá su actual imagen de lugar próspero, donde da buenos frutos cada acción para proteger la naturaleza y sobre todo la vida humana.

© 2026 Agencia Cubana de Noticias. Prohibida la reproducción parcial o total de este contenido si no es suscriptor editorial
