La máster en Trabajo Social Comunitario, Xiomara Fernández Ríos, acumula una amplia trayectoria de más de cuatro décadas dedicadas al magisterio. De 65 años de edad, pequeña de tamaño, nacida en General Carrillo, municipio villaclareño de Remedios, es en la actualidad presidenta de la Comisión Disciplinaria de la Dirección de Residencia Estudiantil en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas (UCLV).
Formó parte del grupo de maestros Makarenkos, ejemplos de excelencia dentro de la educación revolucionaria cubana.
Además, transitó por la Escuela de Trabajadores Sociales y la Escuela Pedagógica Félix Varela hasta llegar a la UCLV, donde lleva 24 años de labor y siempre ejerció como instructora educativa.
--¿Usted fue la típica niña que jugaba a ser maestra?
Sí, el juego predilecto mío era jugar a la escuelita con una amiga. Un profesor de matemáticas, que alfabetizó a mi madre, llamado Roberto Leyva, influyó mucho en esos deseos.
--Perteneció al grupo de profesores Makarenkos, reconocidos por su integralidad. ¿Mantuvo ese sistema en sus clases?
Sí, lo primero que debe tener un maestro es que ejerza la profesión por vocación, amor y entrega, y ser Makarenko definió mi valoración, entrega y reconocimiento total a esta labor
--¿Cómo define el magisterio?
Como la vida mía. Yo sin el magisterio no hubiese sido, ni soy nadie, trato de educar a todo el mundo con el ejemplo desde mis alumnos hasta las personas con quienes comparto en un ómnibus, porque si hay algo que un buen maestro no puede desproveerse es de su total ahínco por estudiar.
--¿Cuándo llega a la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas?
Fue en el 2001 como profesora, aunque desde hace varios años estuve involucrada a ella porque estudié en el Instituto Superior Félix Varela, donde hice la licenciatura en Español Literatura.
En la Universidad estudié una maestría en Trabajo Social Comunitario y me he desempeñado principalmente en el área de Residencia Estudiantil como Instructora Educativa y en la actualidad presidenta de la Comisión Disciplinaria.
Anteriormente trabajé en la Provisional 63 Triana y la Secundaria Básica Reinaldo Urquiza, ambas en el municipio de Manicaragua, y en las escuelas de trabajadores sociales y la Vocacional Ernesto Che Guevara.
--¿Cómo fue su etapa de maestra en Trabajadores Sociales?
Muy fuerte, ejercí como maestra, aunque había que dirigir la labor educativa. Eran jóvenes que llegaban con muchas carencias, pero eso no impidió tener una adecuada comunicación con el alumno y encaminarlos en el actuar del bien.
--Estuvo de misión internacionalista en Venezuela. ¿Qué labor realizó en ese país?
Fui profesora de un grupo de trabajadores sociales y trabajé durante un año en su preparación y educación, y principalmente enseñarles la Historia de Venezuela que era desconocida.
--¿Cómo integra su maestría en Trabajo Social Comunitario con el cargo de presidenta de la Comisión Disciplinaria en la Residencia Estudiantil?
Perfectamente porque ambas tienen una relación muy importante.
El Trabajo Social Comunitario potencia mi actual labor porque debo estudiar al educando y tratarlo con el respeto que se merece y es muy importante que fluya la comunicación. Cuando ellos llegan y reciben un trato adecuado, entonces, actúan como seres humanos.
--¿Cuál ha sido su etapa o momento de mayor satisfacción en la Universidad?
Cuando trabajé como instructora educativa en el edificio U1, fue esa etapa la que mayor satisfacción me impregnó.
Tal faena me permitió una estrecha vinculación con los alumnos, padres y cuadros directivos de la Facultad de Ciencias Económica. Además, me sentí muy cerca de la labor que siempre aspiré hacer: educar y enseñar.
--¿Qué siente cuando ve a un exdiscípulo suyo, que educó y enseñó, desempeñándose en su oficio?
Siento orgullo, autosuficiencia, plenitud; son muchos sentimientos al ver que vencimos en su educación.
Muchas veces camino por la calle y me los encuentro en un hospital, en cualquier centro de trabajo, hasta por el televisor como Omar Valiño que me dio mucho trabajo -explica entre risas-; pero me siento orgullosa de verlo en la actualidad. Es el Director de la Biblioteca Nacional.
Al finalizar este diálogo, lágrimas de emoción corrieron por sus mejillas y no faltó su agradecimiento infinito por la entrevista.
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