Camilo Cienfuegos, un himno de combate

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Marta Gómez Ferrals / Foto: Web Adelante. cu
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27 Octubre 2026

  Camilo Cienfuegos es un himno de combate y un sentir profundo que se renuevan en los cubanos cada octubre, cuando el 28 del presente mes se conmemora otro aniversario de su desaparición física en un accidente de aviación, ocurrido en 1959, cuando regresaba de Camagüey en una misión dada por Fidel y el mando de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

   El llamado Héroe de Yaguajay y Señor de la vanguardia solo tenía 27 años al producirse la caída al mar del pequeño avión Cessna 310-C donde viajaba, tripulado por el primer teniente Luciano Fariñas, de 32 años, y su escolta, de 28 primaveras, Félix Rodríguez.

   A todas luces la nave no resistió la fuerza de una tormenta que los sorprendió en pleno vuelo, al regresar a La Habana desde Camagüey, tras acabar con el movimiento sedicioso organizado por el traidor Hubert Matos.

   Desde entonces el pueblo los lleva con fuerza en la memoria y en el corazón.

   La Revolución transitaba por el cierre de su décimo mes y los jóvenes dirigentes del flamante gobierno cumplían objetivos del programa transformador del país, por el desarrollo y la justicia social, en medio del trabajo en defensa de ese proceso.

   Ya el enemigo y sus acólitos comenzaban a crear obstáculos contra la nueva vida que construían los cubanos.

   El Comandante del Ejército Rebelde Camilo Cienfuegos Gorriarán, siempre estaba en la avanzada de la Revolución, desde que se convirtió en integrante del movimiento patriótico 26 de julio y luego como expedicionario del yate Granma. Fue primer soldado entre los combatientes y jefes en la histórica Sierra Maestra y en la invasión de Oriente a Occidente, decisiva por su aporte al triunfo.

   Entre sus tantas virtudes, una resaltaba, y es que el pueblo cubano lo identificaba por el poder alentador de su sonrisa ancha tan frecuente con brillo en las buenas y en las malas bajo su sombrero alón y su melena guerrillera.

   A 67 años de su muerte, Camilo sigue siendo un ejemplo de cubano alegre, lleno de humor criollo especial y de carisma. Era querido, además, sin reservas por su sensibilidad humana, generosidad, defensa de toda causa justa y compañerismo. Esas últimas cualidades las manifestó desde la niñez.

   Se le recuerda hoy como héroe cubano y juvenil indiscutible y también, si se quiere con la magia de un ícono de personalidad, un ser con una estrella de luz que llega a los días actuales.

   Tras el accidente, después de la búsqueda por litorales, y aceptada la dura noticia de su pérdida, comenzó la costumbre de peregrinar, en la fecha luctuosa, hacia costas e incluso ríos y presas, para dedicarle amorosas flores al Señor de la Vanguardia, siempre en la memoria.

   Se le rinde homenaje con el funcionamiento del sistema de Escuelas Militares Camilo Cienfuegos, por varias provincias del país, en las cuales se forma el relevo con alta preparación para la defensa con estudios avanzados, tal y como hubiera hecho él si la vida le hubiera dado tiempo.

   Volver a Camilo no es para llorar, ni entristecer sino vibrar, convertir en trabajo y acciones positivas el esfuerzo por el crecimiento de la economía y alcanzar el bienestar, a pesar del bloqueo criminal que nos agrede. Es escuchar su voz llamando a la defensa y al combate por preservar la libertad y la soberanía.

   Ese joven habanero sonriente, nacido en el municipio capitalino de Lawton el 6 de febrero de 1932, habló alto y claro de quién es este pueblo hace muchos años y el mensaje fue alentador.

   Por eso hoy, tanto a Camilo como a su entrañable compañero de guerrilla, el Che Guevara, quienes realizaron la decisiva invasión rebelde hacia Occidente, a fines de 1958, vuelven a encabezar con cercanía y autoridad innegables a los integrantes de los contingentes médicos y los destacamentos creados para la asistencia, muchas veces consagrada y heroica, y en las tareas por el desarrollo y la recuperación económica nacional.

   Sería imperdonable no hacer mención del decisivo aporte del Señor de la Vanguardia a la última etapa de la guerra liberadora coronada el primero de enero de 1959, y de la amistad con Ernesto Che Guevara.

   Ambos condujeron la guerra hacia el Occidente del país, en una campaña que eliminó el poder batistiano.

   Todos conocen además de la confianza ilimitada depositada en él por el líder Fidel Castro, de la cual hay hermosas referencias.

   Las batallas de Yaguajay y Santa Clara, esta última dirigida por el Che; y la de Guisa en el Oriente, bajo el mando de Fidel marcaron el fin del oprobio y atrajeron al pueblo cubano de la Sierra y el Llano a los ideales libertarios.

   Camilo Cienfuegos también vive en esas remembranzas de la gesta.


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