La Habana, 27 oct (ACN) Desde el punto de vista geológico, en 1975 el territorio cubano solo era conocido en un cinco por ciento y de ahí la necesidad de un programa para precisar y desarrollar el potencial geólogo-minero existente en el país, cuya industria de materiales en 1959 era precaria y atrasada.
Los primeros avances en ese sentido comenzaron a experimentarse a fines de la década de los 80, fecha en que saltó al 50 por ciento y en lo cual influyó la creación del Servicio Geológico Nacional, sus yacimientos minerales y sucesivas y cuantiosas inversiones para la adquisición y el montaje de más de 180 plantas, incluidas 20 de fabricación local con vistas a incrementar la capacidad instalada de la industria de materiales de la construcción.
Sin embargo, el Doctor en ciencia Juan Ruiz Quintana, director general de Minería, del Ministerio de Energía y Minas, recordó en un comentario a la Agencia Cubana de Noticias que el primer eslabón de esa cadena productiva, artesanal y urbana, requirió de capacitación, conocimiento de las normas y buenas prácticas, a lo cual contribuyó la Ley de Minas No. 76 y sus normas para tramitar y otorgar las concesiones de explotación.
De acuerdo con su texto, el hecho de que en la relación de materiales utilizables figuraron las arenas, rocas, caliza, canto rodado, caolín, dolomita, esquisto, feldespato, grava, mármol, barita, bentonita, fosforita, magnesia, talco, vidrio volcánico, zeolita y otras.
Las concesiones a las empresas productoras de Cubaníquel, que abarcan los minerales lateríticos y sus metales, entre ellos el níquel y el cobalto, responden a que el país carece de refinerías para procesar estos dos últimos.
Por tal razón, prosigue Ruiz Quintana, sus concentrados tienen que ser exportados y refinados en el exterior, salvo el sínter de níquel, que sale del óxido y sirve para producir aceros inoxidables austeníticos o Serie 300: contiene aproximadamente 9 por ciento de níquel, 18 por ciento de cromo y el resto de hierro y otras aleaciones de gran valor industrial.
Desde la época colonial hasta la actualidad, en Cuba se han explotado varios yacimientos minerales por el método subterráneo, entre ellos los de El Cobre, San Fernando, Matahambre, Júcaro (cobre) Merceditas, Cayo Guam, Cromita, Amores (cromo), Ponulpo, Los Chivos, Barranca, El Cristo, Charco Redondo, (magnesio), Meloneras y Descanso (oro) y de los hidrocarburos.
En las actuales circunstancias, el desarrollo geólogo minero nacional enfrenta un asedio colosal, como nunca antes en los casi 70 años de bloqueo económico, financiero y comercial del gobierno de Estados Unidos que, en su arremetida, aplica un cerco a los suministros de combustibles y energía, con el consiguiente daño a los servicios, como los de salud pública, el agua potable, el transporte público y la electricidad, por citar algunos de los más sensibles.
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