Las Tunas, 12 de ene (ACN) Mientras los Azucareros de Villa Clara, ahora con balance de 36 victorias y 35 derrotas, continúan aferrados a la épica y están a cuatro triunfos de consumar la salvación al hacerse del último cupo hacia la postemporada, los Leñadores de Las Tunas esperan por la definición de su contrincante en cuartos de final, luego de una maltrecha fase regular en la 64 Serie Nacional de Béisbol que ha disipado un tanto la atmósfera de play off.
Con los deberes cumplidos, al menos para la primera etapa al adjudicarse el liderazgo de la tabla y el boleto directo a la venidera Liga Élite, la tropa de Abeysi Pantoja encarrila las prácticas en el estadio Julio Antonio Mella para el momento cumbre del certamen, en el cual comienzan las verdaderas exigencias para un equipo llamado a estar una vez más en la porfía por el título después de conquistar los dos recientes en los clásicos domésticos.
Si bien se ha hablado poco, los verdirrojos consiguieron cifras récords en cuanto a ganados para una ronda inicial de 75 choques, tras compilar 48 éxitos y 26 derrotas, en una campaña con protagonismo repartido, en medio de un relevo generacional que está próximo a situarse como realidad, además del excelente desempeño de los nuevos fichajes, quienes llenaron los vacíos de algunas bajas.
Con 317 de average, producto de 803 hits en 2537 veces al bate, los tuneros anclaron solo por detrás de los Toros de Camagüey (320), en tanto, 220 de esos imparables fueron extrabases para redondear una línea con el madero de 400 de OBP, 460 de sluggings, 860 de OPS y 943 carreras producidas, de ellas 484 en la categoría de impulsadas; números a la vanguardia en cada uno de los departamentos.
Por ende la ofensiva respaldó el apelativo de la novena, al tiempo que sirvió de puntal para un pitcheo tambaleante, sobre todo en el staff de abridores, pero con diversos brazos de suma seguridad y actuaciones de primer nivel en una liga ponderada por el quehacer de los swings.
Las individualidades de Yosmel Garcés y Eliánder Bravo en el inicio de los enfrentamientos y Keniel Feraz, Rodolfo Díaz y Alberto Pablo Civil en rol de relevo guiaron a un cuerpo de serpentineros que, a pesar de renovar la incertidumbre cada año, responde a las demandas del torneo para garantizar el tránsito cómodo a lo largo del calendario.
El bullpen obtuvo 22 triunfos con un promedio de carreras limpias (PCL) de 3.94, mientras concretaron 19 salvamentos de 23 oportunidades para un 83 por ciento de efectividad en labores de apagafuegos, en la que destacan la decena de puntos de Civil, quien arribó a 82 rescate en 14 certámenes en la Isla y extiende así su reinado en dicho acápite para los “tiradores” del Balcón de Oriente.
De manera general el pitcheo dejó un PCL de 4.36, el sexto mejor de la contienda y otorgó la menor cuantía de boletos (239); sin embargo, los rivales le conectaron para 296, lo que se traduce en una notoria vulnerabilidad desde la lomita.
La defensa limó detalles dentro de la marcha al encontrar nombres estables en posiciones claves para el desarrollo del juego, incluso con peloteros provenientes del banco, dadas las lesiones de los titulares, una situación habitual para una nómina que concentra veteranía en su núcleo.
El reto de ahora para los especialistas radica en prolongar la dinámica competitiva del tramo conclusivo, cuando vencieron en 18 de los últimos 25 compromisos, a la espera de conocer la fecha de arranque para los “cuartos”.
© 2026 Agencia Cubana de Noticias. Prohibida la reproducción parcial o total de este contenido si no es suscriptor editorial
