Cienfuegos, 5 ago (ACN) La iniciativa colectiva se impuso en la bienvenida a Robert Josué Zerquera Montaigne -el futbolista de la calle Velazco en Cienfuegos- cuando en la tarde de este martes familiares y vecinos les dieron sabor de gran acontecimiento a la llegada a casa del jovencito que por primera vez llevó sobre su pecho las cuatro letras del Cuba.
No venía con los laureles del triunfo, porque su equipo sub-20 quedó fuera del Campeonato de la Concacaf 2026 en México, sin embargo, el hecho de defender los colores de la enseña nacional desde ya revestía un valor incalculable para quienes han visto crecer a este muchacho en el barrio.

Para cualquier transeúnte los preparativos del recibimiento podían parecer una fiesta cederista, porque muchos vecinos acomodados sobre la acera pelaban viandas, especias, o encendían una fogata para elaborar una caldosa.
Otros pudieron pensar que era una actividad de la Federación de Mujeres Cubanas, por la cantidad de féminas que daban opiniones y dirigían el embellecimiento de la cuadra.
Y hasta algunos creyeron se trataba de un cumpleaños, por la algarabía de los adolescentes trepando a los árboles para colocar bien alto cadenetas y al final un cartel muy bien elaborado que rezaba Bienvenido Robert Josué.

Los perros nerviosos ladraban alrededor de un hombre alto que se ofreció hacer de escalera, para que alguien desde encima de sus hombros pudiera atar unos adornos en la copa de un ocuje.
Hasta que una vecina gritó a voz en cuello: “Ya viene” y entonces la calle Velazco fue como es -en toda la extensión de la palabra-: bullanguera y alegre, llena de rostros felices, orgullosa de su muchacho dentro de la selección del Cuba.
Además, porque con él -allá en México- estaba representada la provincia, la ciudad de ínfula marinera, la cuadra donde la gente resiste los apagones, y la escasez de agua, pero en la cual la solidaridad es como el buche de café que se comparte con todos.
Como el acto no era oficial, solo nacido desde lo más profundo de la espontaneidad, no hubo discurso; sin embargo nadie sabe de donde apareció una bandera cubana que fue a dar a los hombros del tímido muchachito, quien repartió abrazos y besos a los suyos, a la novia, y a todo una barriada.
Yaneisy Montagne Terry, la madre, contó a la Agencia Cubana de Noticias que desde los siete años su hijo practica el fútbol, en los juegos escolares, en la EIDE y ahora en la selección juvenil donde es mediocampista,
“Y hasta pudo conectar un gol”, algo más para sentir un orgullo infinito por su vástago, remarcó emocionada.
Hoy, el jovencito cienfueguero no trajo los laureles del triunfo, pero su sola presencia en una lid internacional movilizó y de qué manera a su barrio natal, que sin decirle una sola palabra hicieron a Robert Josué asumir de ahora en adelante un compromiso grande con su cuadra, el barrio, la ciudad y la Patria.
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