Santa Clara, 8 dic (ACN) La histórica villa de San Juan de los Remedios celebrará este lunes su Parranda Infantil, una festividad que encapsula la esencia más pura de la cultura popular tradicional de esta ciudad de leyendas y tradiciones.
Esta jornada se convierte en un escenario de alegría y color, donde los más jóvenes son los protagonistas de una herencia que es patrimonio inmaterial y cultural de la humanidad declarada por la Unesco en 2018.
Manuel Eduardo Jiménez Mendoza, jefe del Departamento de Comunicación de la Octava Villa, informó a la ACN sobre la programación de un día dedicado a los niños, la tarde contará con las actividades del Guiñol y el Museo de las Parrandas ofrecerá una actividad repleta de juegos y canciones, anticipando la magia de la noche.

Al caer el sol, pequeñas carrozas y elaborados trabajos de plaza iluminarán la noche remediana, acompañados por el contagioso ritmo de las congas y el vistoso desfile de los estandartes parranderos, explicó el funcionario.
Esta cita anual, protagonizada por quienes son la esperanza del mundo, según Jiménez Mendoza, demuestra cómo las nuevas generaciones asumen con entusiasmo la responsabilidad de preservar una tradición que define la idiosincrasia de esta ciudad del centro norte de Cuba.
Juan Carlos Hernández González, subdirector del Museo de las Parrandas, ahondó en los orígenes de esta singular celebración.
La tradición, explicó, data de alrededor de 1820, cuando el sacerdote Francisco Vigil de Quiñónez, conocido como Francisquito, tuvo la peculiar idea de contratar a un grupo de niños para «hacer un ruido infernal» en las frescas madrugadas del 16 al 24 de diciembre para despertar a los vecinos de la villa, quienes con frecuencia preferían la cama a las misas de aguinaldo.
Agregó el directivo que no se sabe con certeza si el joven sacerdote logró su objetivo religioso, lo que sí está claro es que aquel alboroto inicial evolucionó y trascendió, transfromándose en una genuina expresión folclórica, elevada hoy a la categoría de «fiesta nacional» y que este año celebra sus 205 años de historia ininterrumpida.
La Parranda Infantil es, sin duda, un testimonio vivo del poder de la tradición y la capacidad de un pueblo para mantener viva su identidad a través de sus festividades, concluyó.
Marcos Rodríguez Bello, quien hace 43 años trabaja en las Parrandas como electricista, dijo que esta fiesta se lleva en la sangre, que aún en las situaciones más difíciles los remedianos han salido a darlo todo por hacer sus trabajos de plaza, porque está no es una simple actividad,es la tradición,la historia y la vida de un pueblo.
Remedios, como cada diciembre, se alista para desatar su tradición más arraigada y es que, en esta ciudad, la parranda nunca se detiene, especialmente cuando el pulso vibrante de sus barrios, El Carmen y San Salvador, se prepara para el eterno desafío.
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