Guantánamo, 19 sep (ACN) Para Diego Bosch, subdirector de Cultura en la provincia de Guantánamo, celebrar el aniversario 45 del vuelo espacial conjunto Cuba-URSS es mucho más que recordar una efeméride; es revivir un símbolo de internacionalismo, cooperación científica y la prueba de que los sueños más audaces pueden hacerse realidad.
De esa hazaña habló a la prensa durante la jornada de conmemoración, este jueves, desde el Museo Provincial de Guantánamo, donde se congregaron pioneros, artistas, estudiantes de la Escuela Militar Camilo Cienfuegos y trabajadores vinculados al Patrimonio cultural para homenajear la fecha.

Bosch significó la vigencia del mensaje de paz y ciencia para el bienestar humano que representó la misión, un contrapunto en la actualidad frente a los problemas climáticos y los conflictos bélicos, pues se partía del concepto de Yuri Gagarin de proteger nuestra Tierra, de hacer experimentos para el desarrollo y no para destruirla, recalcó.
Destacó que el guantanamero Arnaldo Tamayo Méndez, participante en ese vuelo, junto al cosmonauta soviético Yuri Romanenko, representó no solamente a Cuba, sino a ese denominado “tercer mundo” que tiene un desarrollo extraordinario para la cultura.

Bosch, quien dirigió por 22 años el Centro de Patrimonio Cultural, también hizo alusión a la Sala de la Cosmonáutica, ubicada en el propio museo y la más completa de Cuba sobre este hito, inaugurada por el propio Tamayo y que este año cumple década y media.
La pieza central de la sala es el módulo de descenso original de la nave Soyuz-38, de tonelada y media de peso, donde Tamayo y Romanenko regresaron a la Tierra; ‘’para nosotros significa mucho tener esta sala porque representamos a Cuba desde la misma”, afirmó Bosch.
Entre los objetos fundamentales expuestos se encuentran los cuadernos donde Tamayo aprendió ruso, los primeros apuntes de sus investigaciones, la vasija para beber, sus uniformes y la medalla de Héroe de la República de Cuba.

El directivo convocó a los jóvenes a acercarse a esta historia como una forma de amar más a la patria.
“A veces nos olvidamos que Tamayo fue guantanamero, que fue un hombre muy humilde, que limpió botas, vendió periódicos y sin embargo fue un gran científico”, recalcó e instó a honrar su legado no solo como un hecho local, sino como una contribución global para la construcción de un mundo mejor, tal y como soñó Yuri Gagarin.
El vuelo histórico se inició el 18 de septiembre de 1980 a las 15:11, con el despegue desde el cosmódromo de Baikonur, en la entonces URSS; la nave Soyuz-38 se acopló a la estación orbital Saliut-6, donde la tripulación conjunta realizó experimentos científicos durante una semana junto a los cosmonautas Leonid Popov y Valeri Riumin, antes de su regreso a tierra el 26 de septiembre.

Así, hace 45 años, el guantanamero Arnaldo Tamayo Méndez, hijo de esta tierra oriental, se convertía no solo en el primer cubano, sino en el primer latinoamericano en viajar al espacio, un logro que su provincia natal, como se demostró en el evento, preserva con devoción para las generaciones futuras.
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