La Habana, 26 ene (ACN) Entre homenajes a grandes músicos cubanos e internacionales, la participación de invitados de lujo y el despliegue del talento de las jóvenes generaciones de artistas, transcurrió el memorable concierto de Ignacio "Nachito" Herrera en la mañana dominical; primer día del 41 Festival Internacional Jazz Plaza, en la sala Covarrubias del Teatro Nacional de Cuba.
El público llenó ese espacio no solo con su presencia, sino con sostenidas ovaciones tras cada una de las quince piezas interpretadas por los artistas; todas llenas de cubanía y de ritmos que han confluído en esta cultura desde antaño, sin desdeñar otros nuevos que han surgido y evolucionado a partir de las influencias de otras partes del mundo.
Cuban Overture, y el estreno de Second Rhapsody, a modo de homenaje al músico estadounidense George Gershwin (1898-1937) y su mítico Rhapsody in Blue, estuvieron entre las obras iniciales; programa que también incluyó honores a la musicalísima, Beatriz Márquez con la interpretación de Amar, Vivir, de Rembert Egües; al pianista y compositor Ernesto Lecuona (1895-1963), con Siboney; y al percusionista Tata Güines (1930-2008), con Bembé en mi casa.
Presentes también, piezas de Armando Manzanero, como Esta tarde vi llover; de Frank Fernández, Lala amor —de la banda sonora de la telenovela Tierra Brava—; sin olvidar Sábanas blancas, de Gerardo Alfonso; y Canción con Todos, de los argentinos Armando Tejada Gómez (letra) y César Isella (música), necesaria y vigente creación por la unidad latinoamericana.

Sobre la oportunidad de participar una vez más en el festival, la destacada cantante Niurka Reyes —quien hizo una versión muy personal del mencionado Siboney—, reconoció que había sido todo un reto interpretar un género musical que no acostumbra; sin embargo, al asumirlo reconoce que aumenta su valía como artista, por ser adaptado en ritmo de jazz, muy admirado a la vez que complejo.
Por su parte, Samuel Formell, líder de Los Van Van y una de las sorpresas de ¡Cuba Vive!, protagonizó uno de los momentos más emocionantes de la velada al tocar la sonada rumba de Tata, junto a Nachito, Iván Luis y otros artistas; provocando una intensa reacción del público, que aplaudió la destreza del querido percusionista hijo del inolvidable Juan Formell (1942-2014).

Muchos otros fueron los artistas y unidades musicales de renombre que habitaron por un rato mágico el escenario de la sala Covarrubias y dejaron su huella, como lo han sabido hacer en sus exitosas carreras: Lázaro Rivero —El fino—, César López, Cuban Sax Quintet bajo la dirección de Germán Velazco, la Jazz Band del Conservatorio Amadeo Roldán bajo la batuta de Jorge Sergio Ramírez, los directores y Maestros Igor Corcuera y Miguel Patterson; así como Miguel Ángel Rodríguez —Miguelón—.
Asimismo, el Coro Nacional de Cuba dirigido por la Mtra. Digna Guerra, mantuvo atento al público con Swing Low, Sweet Chariot, obra monumental defendida en su momento por la estadounidense Etta James; y como una de las integraciones más importantes, el concierto contó con una parte significativa de los invitados y receptores de esta edición: los estudiantes del sistema de enseñanza artística.

Bobby Carcassés, creador indiscutible de la cita anual con el jazz y presidente de honor del Festival, conversó con la Agencia Cubana de Noticias, y dijo que, esta no es una idea nueva, sino consecuencia de la creación de las escuelas de arte por iniciativa de Fidel Castro; lo que creó un talento y genio que resultó en egresados a la altura de los músicos internacionales; por eso, añadió, este festival será siempre un escenario para el intercambio entre ellos y los consagrados.

Igualmente, Niurka Reyes significó que allí se reunió parte de lo que vale y brilla en cuanto a instrumentistas y lo que ellos representan en la música cubana, enfatizando en la importancia de la retroalimentación entre la frescura de los artistas noveles y la experiencia de los que ya tienen una probada trayectoria.

Es precisamente con esa filosofía que María Claudia Socas, recién egresada de la Escuela Nacional de Arte (ENA), en canto; y Bryan Suárez, estudiante de tercer año de la misma especialidad, que han repetido más de una vez su participación en el Jazz Plaza; ambos consideran que es un honor integrar el Festival y compartir escenario con sus profesores, quienes los observan con orgullo.

De esta forma el Jazz Plaza se articula con la música cubana y los exponentes del género que celebra el evento; siguiendo esta línea de conciertos; sana manera de compartir saberes y emociones que, al igual que Nachito y sus invitados, mantendrán autenticidad y talento hasta el último día de su 41 edición.
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