Santiago de Cuba, 14 ene (ACN) El compromiso, la preparación técnica y la vocación de servicio distinguen la labor de Orlando Riera, ingeniero eléctrico y director de Inversiones y Fuentes Renovables de la Empresa Eléctrica de Santiago de Cuba, quien ha desempeñado un papel clave en el desarrollo del sistema energético provincial y en la recuperación de territorios afectados por eventos meteorológicos.
Tras graduarse, Riera se incorporó a la Unidad Empresarial de Base (UEB) de Servicio Comercial y, posteriormente, a la de Inversiones, donde se desempeñó como especialista B en el departamento de Inicio y Desarrollo, encargado de la legalización y autorización de obras a ejecutar.

Más adelante integró el departamento de Proyectos de esa propia entidad como especialista principal, etapa en la que participó en la incorporación de la patana turca asignada al territorio y conectada a la central termoeléctrica Antonio Maceo.
Riera asumió la dirección de la UEB de Inversiones, responsabilidad que ejerce desde hace tres años, y que calificó como un proceso de aprendizaje constante y decisivo para alcanzar resultados en obras estratégicas, entre ellas la electrificación de la fábrica de cemento.
Ante los daños provocados por huracanes en distintas regiones del país, el ingeniero ha integrado brigadas santiagueras enviadas a zonas afectadas, desempeñándose como jefe de contingente en Guantánamo tras el paso del ciclón Oscar y como jefe de operaciones en Artemisa luego del huracán Rafael.
Imías, Baracoa y San Antonio del Sur constituyeron sus primeras experiencias en este tipo de misiones, las cuales calificó de complejas y emocionalmente exigentes, por las historias humanas que acompañan cada jornada, donde resulta esencial preservar la vida del personal y restablecer el servicio eléctrico en el menor tiempo posible.

No obstante, consideró que la recuperación de los daños ocasionados por el huracán Melissa en Santiago de Cuba ha sido la tarea más compleja enfrentada, debido a la extensión de las redes de distribución en una ciudad con alrededor de 400 mil clientes, así como a las particularidades del relieve y las dificultades de acceso a determinadas zonas.
Señaló a la Agencia Cubana de Noticias que uno de los mayores retos como jefe de contingente es dirigir a trabajadores que también han sufrido afectaciones en sus viviendas quienes, aun así, asumen con responsabilidad la misión de rehabilitar el servicio eléctrico, en un contexto marcado por limitaciones económicas y déficit de recursos.
Destacó que, ante esa realidad, la creatividad, laboriosidad, compromiso y la solidaridad entre trabajadores y comunidades han sido determinantes para avanzar en la recuperación.
En la actualidad, Riera labora en la construcción de parques solares fotovoltaicos en la provincia, los cuales valoró como una contribución significativa al sistema electroenergético nacional, al permitir el ahorro de combustible y la disminución de afectaciones al servicio.
Manifestó que su desempeño en el sector ha fortalecido tanto sus conocimientos profesionales como humanos, y agradeció el respaldo constante de sus compañeros de labor y de su familia ante un trabajo exigente.
Sacrificio, disciplina, compromiso y entrega definen, a su juicio, a los profesionales del sector eléctrico, quienes -aunque en ocasiones no sean comprendidos- cumplen una misión esencial para el bienestar social.
Exhortó a las nuevas generaciones de ingenieros eléctricos a incorporarse con vocación, deseos de aprender y afán de superación, no en busca de reconocimientos, sino con la satisfacción de contribuir al desarrollo del país.
El 14 de enero se instituyó como Día del Trabajador Eléctrico, para recordar la intervención, en 1936, de Antonio Guiteras Holmes. a la entonces Compañía Cubana de Electricidad.
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