Un curso difícil pero no imposible, señalan guantanameros

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ACN - Cuba
Dianelis Díaz Bueno | Fotos: Lorenzo Crespo Silveira
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01 Septiembre 2026

Guantánamo, 1 sep (ACN) Para Julio Ángel Maceo Cos, el onceno grado en el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas José Marcelino Maceo Grajales comienza con una certeza: este será un año de exigencias superiores. 

   Recién iniciado el curso escolar 2026-2027, el joven prefiere no detenerse en lamentos y enfoca su energía en la rutina que viene; sabe que madrugar, aprovechar las tardes para repasar y mantener el ritmo de estudio nocturno serán claves para no quedar rezagado, expresó a la Agencia Cubana de Noticias.

   A unos pasos, Glenda Maura Preval Duvergel comienza el duodécimo grado en la Escuela de Iniciación Deportiva Rafael Freyre con una mezcla de emoción y expectativa, es su año terminal y lo asume como una plataforma de despegue. 

   Aunque formaba parte del equipo de atletismo, su meta es ingresar a Medicina, una vocación que asegura haber sentido desde siempre, ayudar a otros, y las condiciones del país no la asustan; al contrario, manifiesta que está bien preparada académicamente y convencida de que puede lograrlo.

   Este primero de septiembre, más de 79 mil estudiantes guantanameros regresaron a las aulas en la formación general, en unos 800 centros educativos; la cifra confirma la magnitud del esfuerzo que implica sostener la enseñanza a pesar de las difíciles condiciones que atraviesa el país, un reto y un desafío compartido: la escuela y el hogar.

   Sobre ello habla Yaliuska Bueno Rivera, madre de una adolescente que comienza el primer año de Gestión de Capital Humano; este curso representa una transición cargada de expectativas, explica, y añade que su hija deja atrás la secundaria para encaminarse en nuevas materias y, pese a las limitaciones, acumular experiencias valiosas para su futuro profesional.

   Tratamos de que la niña mantenga todos sus materiales por vías de solución, nosotros los padres tenemos que tomar diferentes alternativas, por lo menos con los útiles, que es lo principal, agrega Bueno Rivera, consciente de que un estudiante debe asistir con su identidad escolar, los lápices y libretas forradas, lo básico para aprender.

   La madre defiende una idea que repite con firmeza: la crisis no puede convertirse en excusa para la inacción, "insisto en que cada padre tenga esta iniciativa, que no le dejemos todo al sistema educacional, tenemos que buscar vías, que para eso están ellos"; y sostiene que reutilizar, reparar y acompañar el proceso docente son tareas de la familia en este difícil contexto.

   Para atender a la matrícula proyectada el territorio cuenta con una cobertura de 10 mil 227 docentes, aunque persiste un déficit de aproximadamente 720, que se enfrenta mediante las diferentes vías y formas que establece el Ministerio de Educación para suplir la necesidad de personal pedagógico, como señaló Antonio Tamayo Romero, director general de Educación.

   Sobre la base material, aseguró que todas las instituciones educativas de los 10 municipios disponen de lo necesario para impartir la docencia: los lápices, las libretas, la tiza, el borrador, los libros del primer y segundo grupo del perfeccionamiento y los cuadernos de trabajo, incluidos los cuatro que se emplean en la primera infancia.

   En las voces recogidas durante la jornada se repite una idea: el curso que arranca no será fácil, pero tampoco imposible, hay una conciencia colectiva de que la calidad del aprendizaje dependerá, en buena medida, de la capacidad de adaptación de cada familia y de la constancia de cada alumno.


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