Ciego de Ávila, 1 sep (ACN) Llega el primer día de septiembre y con él la vuelta a las aulas, que este año será en medio de condiciones excepcionales, bien difíciles, ante el recrudecimiento del cerco imperial contra Cuba, sobre todo en su variable petrolera, pero aun así el empeño de escuela y familias es que cada niño no deje de recibir la educación que merece.
Será este curso escolar 2026-2027 más que un calendario de clases, contenidos y asignaturas por vencer, una prueba de resiliencia para alumnos, familiares y maestros ante lo desafiante de una realidad nacional marcada por las limitaciones en el transporte, la alimentación, disponibilidad de uniformes y de otros insumos básicos.
Alrededor de 1,7 millones de estudiantes de las diferentes enseñanzas son los convocados hoy en todo el país al encuentro con el conocimiento y la formación integral para la sociedad, de los cuales 59 mil 921 son de la provincia de Ciego de Ávila.
Más que cifras, cada estudiante que asista a la escuela y camine entre los conocimientos resultará una victoria para sus familias, constituidas en redes de apoyo imprescindibles con un papel más estratégico que nunca como sostén emocional y logístico.
Ejemplos de la voluntad desde casa de vencer y no dejar de asistir al aula pese a las dificultades, no por cotidianas dejan de sorprender: con padres ayudando en las tareas escolares en medio de apagones prolongados, en el arreglo de uniformes o incluso desprendiéndose de alimentos para la merienda de sus hijos.
Naima Ariatne Trujillo Barreto, ministra de Educación de Cuba, a partir del actual contexto desfavorable sostuvo en fechas recientes que se trata de garantizar un curso digno y sostenible, con respuestas a las principales necesidades educativas de niños y adolescentes, acorde con las posibilidades de cada institución y comunidad.
La ministra insistió en la necesidad de innovar, flexibilizar y modular las soluciones en cada escuela, barrio, municipio y provincia, de manera que las condiciones existentes no impidan desarrollar el proceso docente educativo con eficiencia y calidad.
Se trata de apoyar en todo lo posible, por ejemplo, a alumnos y profesores que dependan de un transporte, o a quienes se encuentren en situaciones de mayor vulnerabilidad; buscar variantes en medio de apagones y grandes restricciones económicas, establecer alianzas y respaldos con el resto de actores de la comunidad será fundamental en el éxito de este proceso.
Solo la familia conoce la satisfacción, cuando ve a sus vástagos graduados al final del curso, de una victoria contra viento y marea en la que se aplican grandes dosis de sacrificios, pero ello ante todo es una apuesta por el futuro en un permanente acto de resiliencia.
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