La Habana, 13 abr (ACN) El Rescate de Abril no fue un acto más ni una tarde de nostalgia, sino un ejercicio de supervivencia política, se recordó hoy en la Casa del Alba Cultural, donde la misión diplomática de Venezuela convocó a pensar el pasado para entender el presente y, sobre todo, para enfrentar lo que viene.
El encuentro conmemoró el vigésimo cuarto aniversario del retorno del comandante Hugo Chávez Frías al poder, tras el golpe de Estado de abril de 2002, una jornada que, lejos del simple recuerdo, reafirmó la vigencia de su legado político y los desafíos actuales de la Revolución Bolivariana, hoy más acosada que nunca por el endurecimiento de las sanciones y la ofensiva mediática internacional.
Aquella madrugada del 13 de abril de 2002, cuando el pueblo venezolano bajó de los cerros y rompió la ilegalidad, Chávez regresó al poder no por casualidad, sino por mandato popular.
Ese instante, bautizado por él mismo como "El Rescate de Abril", es hoy más que una gesta: es una clave de lectura para entender cómo resiste Venezuela en medio del cerco financiero y la guerra híbrida.
Durante la actividad, el general de división Luis Bustamante, agregado de Defensa de Venezuela en Cuba, ofreció un pormenorizado recuento de lo ocurrido en aquellas 72 horas, y calificó el 11 de abril como "el día de la traición", el 12 como "el día de la resistencia" y el 13 como "el día del milagro de la unión del pueblo y su Fuerza Armada".
Recordó que, tras la autocoronación de Pedro Carmona Estanga y la disolución de los poderes públicos, las movilizaciones espontáneas en Caracas y otras ciudades, junto a la lealtad de sectores castrenses, lograron la restitución del presidente.
Destacó, además, que la gesta se consumó "sin disparar una sola bala", como una lección viva de democracia participativa.
El intercambio, titulado "El Rescate de Abril: Chávez, la Revolución Bolivariana y los desafíos del siglo XXI", reunió a diplomáticos, intelectuales y activistas.
Los presentes insistieron en que aquello no fue un acto conmemorativo más: sino apuntó al núcleo duro de lo que aún duele y moviliza de la Revolución Bolivariana.
Allí se hicieron preguntas necesarias: ¿cómo se rescata hoy una revolución sitiada? ¿Qué significa "abril" cuando las derechas recomponen su ofensiva en América Latina? ¿Sigue siendo útil el pensamiento de Chávez frente al cerco financiero, la guerra híbrida y el desgaste de los liderazgos populares?
La Revolución Bolivariana se presentó no como un mito, sino como un laboratorio vivo de resistencias: el golpe de 2002, el paro petrolero, la derrota del referendo revocatorio, la creación del ALBA, el nacimiento de la Comisión de la Verdad y la Justicia, y la herida aún abierta de las sanciones económicas que hoy asfixian al pueblo venezolano.
Orlando Manero Gaspar, embajador de Venezuela en Cuba, profundizó en la visión estratégica de Chávez para enfrentar los retos del siglo XXI, explicó que esa visión se sustenta en tres ejes: el político mediante las misiones sociales, el socioeconómico en fortalecimiento de las comunas y el social con el internacionalismo y unidad antiimperialista.
Los desafíos actuales fueron nombrados sin ambages: la criminalización de los movimientos populares, el dominio de las plataformas digitales por las grandes corporaciones, el hambre como arma de desestabilización y la urgencia de refundar la integración regional desde una izquierda que no se avergüence de nombrar al imperialismo.
El diplomático denunció la permanencia de las agresiones de Estados Unidos contra Venezuela y recordó los intentos de coacción de expresidentes como Bill Clinton y George W. Bush, y en ese contexto, afirmó que el presidente Nicolás Maduro está secuestrado en los Estados Unidos, producto de una agresión violenta, en alusión a la detención del mandatario venezolano, un hecho que para muchos replica, en otro formato, la lógica golpista de 2002.
Menos de 48 horas después del golpe, Chávez regresaba y el pueblo llenaba las calles, esa lección de velocidad histórica, dignidad y organización popular fue la que se propuso rescatar una vez más hoy, cuando Venezuela enfrenta una nueva etapa de hostigamiento internacional.
El acto contó, además, con la presencia de representantes del Partido Comunista de Cuba, del Ministerio de Relaciones Exteriores, del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), miembros del Movimiento de Solidaridad con Venezuela y del cuerpo diplomático acreditado en La Habana.
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