Raúl es la Revolución, es lealtad y compromiso

Raúl Castro

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ACN - Cuba
Nelson Hair Melik Marrero I Fotos del autor
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03 Junio 2026

Santiago de Cuba, 3 jun (ACN) A sus 90 años, el primer coronel de la reserva de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Alberto Vázquez García, conocido como Vazquecito, conserva intacta la memoria de una vida marcada por la cercanía al General de Ejército Raúl Castro Ruz, a quien considera guía, jefe y ejemplo desde los días de la lucha guerrillera en la Sierra Maestra.

   Director del Complejo Histórico Militar Segundo Frente Oriental Frank País, Vazquecito refirió a la Agencia Cubana de Noticias que su vínculo con Raúl comenzó en circunstancias sencillas, pero decisivas. 

   Recordó que regresaba junto a otros combatientes de una misión de quema de caña cuando el entonces jefe guerrillero se interesó por el hecho de que anduvieran casi descalzados.

   Le explicamos que no habíamos encontrado dónde comprar zapatos y me dijo que fuera para su pelotón y lo esperara allí, desde entonces no me he separado más de él, comentó. 

  Afirmó que Raúl siempre se distinguió por explicar las decisiones y las tareas asignadas, de manera que cada combatiente comprendiera la importancia de cumplirlas para el desarrollo de la guerra y el futuro de Cuba.
   Siempre ha sido muy humano, pero también muy exigente; mientras más cariño y aprecio siente por una persona, más le exige, expresó el también Héroe del Trabajo de la República de Cuba.

   Entre las numerosas anécdotas que atesora figura una ocurrida en julio de 1958, pues tras cometer una indisciplina, fue sancionado con tres meses sin participar en acciones combativas, sin embargo, cuando se produjo una acción militar en Minas de Ocujal, decidió incorporarse discretamente a la tropa.

   Por la madrugada me preguntó qué hacía allí, y le respondí: si tú estás aquí, yo tengo que estar aquí, evocó con una sonrisa.
   Para Vazquecito, la disciplina constituye uno de los rasgos más sobresalientes del líder revolucionario, así como su cercanía con los niños y la permanente preocupación por las personas que lo rodean, demostrativo de su dimensión humanista. 

   Entre los momentos más significativos de su vida mencionó cuando fue presentado como chofer del Comandante en Jefe Fidel Castro: fue uno de los mayores honores de mi vida, Raúl confió en mí y cumplí aquella tarea al pie de la letra, señaló.
   Cuenta que en una ocasión reunió a varios jefes en su oficina del Segundo Frente, donde todos esperaban orientaciones militares, pero el motivo era otro.

   Fue para comunicarnos que había iniciado una relación con Vilma Espín, eso demuestra el concepto que tenía sobre las relaciones entre compañeros, su disciplina y su ética, consideró.
   La emoción se hace visible cuando rememora una de las experiencias que guarda con mayor cariño: la visita de tres días que realizó Raúl a su hogar en julio de 1965.
   Esa es una de las cosas más lindas que recuerdo, confesó.
   Tras décadas de convivencia y trabajo, Vazquecito asegura que no tiene dudas sobre el papel desempeñado por el líder de la Revolución en la historia reciente de Cuba.

   Después de Fidel, el único que podía sustituirlo era Raúl, es un líder nato, sencillo, bondadoso y natural, afirmó.
    Al dirigirse a las nuevas generaciones, el veterano combatiente resumió en pocas palabras la enseñanza que considera esencial: a los jóvenes les digo que sean fieles a la Revolución.   Raúl es la Revolución, es lealtad al legado de Fidel, al pueblo y a los principios revolucionarios; ese es uno de sus mayores legados, concluyó el primer coronel de la reserva. 

  Con nueve décadas de vida, Vazquecito participó en las acciones del 30 de noviembre de 1956, fue fundador del Segundo Frente Oriental y, tras, el triunfo revolucionario de 1959, desempeñó diversas responsabilidades vinculadas al desarrollo social, político y militar del país


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