Guantánamo, 29 ene (ACN) La Orden Lázaro Peña de III Grado, la más alta medalla que otorga la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), reposa en el pecho de Juana Eglis Fernández Louit, mientras sus palabras de orgullo y emoción expresan la exigencia que el lauro trae consigo y el orgullo de entregarle, al movimiento sindical, "los mejores años de su vida."
Para la secretaria general de la CTC en Guantánamo, este honor inesperado es también un tributo a su familia, pilar fundamental de una entrega de 25 años a la organización que, confiesa, " es todo" en su vida, por lo cual lo asume con una determinación: continuar la labor para que la provincia mantenga y supere sus conquistas, porque "el futuro siempre debe ser mejor."

Durante una década (desde el 2000) al frente del sindicato de Comercio inició su camino en la dirección obrera, donde obtuvo otras condecoraciones como la Jesús Menéndez, y que se consolidó hace nueve años, cuando asumió la secretaría general provincial el 24 de enero de 2017, un período marcado por el ímpetu y los resultados.
Hoy coordina el trabajo de 15 sindicatos, la Asociación de Innovadores y Racionalizadores y más de 138 mil afiliados, entre activos estatales, no estatales, y jubilados.
Bajo su dirección, el territorio fue sede del acto nacional por el 86 aniversario de la CTC en 2025 y se mantiene como provincia destacada por tercer año consecutivo, un logro que atribuye al esfuerzo de cada trabajador.
"Es un reto y un reconocimiento", afirma, pero rápidamente redistribuye el mérito hacia quienes donan su sangre, participan en las tareas productivas y responden a cada convocatoria nacional o local.
Para Fernández Louit, el sindicalismo es un oficio de presencia constante, sin horarios, que la lleva a madrugar en trabajos voluntarios y a usar sus manos en siembras de café, caña y otras producciones en los municipios montañosos del Alto Oriente Cubano durante las movilizaciones masivas.
Su rutina también implica acompañar de cerca al Partido en la provincia, movilizar al movimiento obrero para cada necesidad, y en vez de méritos propios, prefiere reiterar su admiración por ellos y la fe en su capacidad de respuesta, como demostraron en la tribuna antiimperialista del año pasado o en los recientes actos de repudio a las agresiones del presidente estadounidense Donald Trump.
Recuerda con particular emotividad el masivo acto de duelo por los 32 cubanos caídos en Venezuela, donde la gente acudió, no por obligación, sino consciente, movida por el dolor y la indignación, ese mismo espíritu, dice, impulsa la preparación del próximo Primero de Mayo, que aspira a celebrar a la altura del pueblo guantanamero.
Su pensamiento y acción vuelven siempre a la base, aplica con devoción el principio de Lázaro Peña: “la asamblea es el sindicato”, pues según explica, "ese es el corazón del movimiento, el espacio de debate franco donde está el verdadero pulso de la clase obrera y de donde emana su propia autoridad moral, sustentada en los dirigentes voluntarios y los afiliados", señala.
También reconoció la necesidad en la formación de los jóvenes, de quienes afirma se ocupa de enamorar a nuevas generaciones de las labores sindicales, guiarlos, prepararlos como cantera de relevo para asegurar la continuidad de la obra.
Por otro lado, aunque vislumbra un año 2026 difícil y de gran sacrificio, su fe en los trabajadores guantanameros es inquebrantable, confía en que, como siempre, estarán al lado de la Revolución, y responderán al llamado de la patria, como ya lo han demostrado; su misión será guiar y canalizar ese esfuerzo colectivo.
La organización que dirige carga con el peso y el compromiso de 87 años de historia, y por eso, su felicitación en este aniversario trasciende la celebración: es una convocatoria a la unidad, adaptando el lema nacional a la tierra que ama: “en Guantánamo, juntos podemos más."
© 2026 Agencia Cubana de Noticias. Prohibida la reproducción parcial o total de este contenido si no es suscriptor editorial
