La Reforma, Isla de la Juventud, 17 feb (ACN) Bajo el sol intenso y la tierra fértil de esta comunidad, el tabaco se ratifica como tradición, sustento y orgullo de quienes como Maydelis Rodríguez y Bárbaro José Pino lo tuercen con habilidad para el consumo local.

La demostración del proceso de elaboración del tabaco se realizó al aire libre, bajo la mirada curiosa de vecinos y visitantes que se acercaron para observar cómo la tradición se mantiene viva.
Maydelis fue la primera en mostrar su destreza, cuando con manos seguras seleccionó las hojas interiores del tabaco, las más ligeras y flexibles, y las clasificó según su tamaño y calidad.
Luego mezcló distintos tipos de hojas para lograr el sabor y la fortaleza deseada, las colocó en paralelo y las enrolló suavemente, a fin de formar la tripa y, finalmente, la envolvió con una hoja de capote, que sirve de soporte y mantiene compacto el núcleo del tabaco.

El público siguió con atención cuando la tripa pasó a manos de Bárbaro, sobre una mesa improvisada, él comenzó a darle forma cilíndrica con presión uniforme, después tomó la hoja de capa, la más fina y vistosa, y la envolvió con movimientos firmes y precisos, cuidando que quedara lisa y sin arrugas.
Ese proceso culminó con el corte de los extremos y el sellado final, que dio vida al puro terminado.
Esta escena, realizada bajo el sol y en contacto directo con la comunidad, más que una demostración técnica fue un acto de transmisión cultural, en la que los presentes observaron con orgullo cómo se preserva un legado.
La aromática hoja que identifica a Cuba en el mundo desde el siglo XIX se introdujo en la entonces Isla de Pinos en 1835, sin embargo, los altos costos de transportación marítima desalentaron a los productores, que en su mayoría emigraron en 1878.
Desde 1996 el territorio retomó su empeño y trabaja por afianzarse como plaza cubana de excelentes vegas.
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