Hoy la Patria es más que una bandera

Venezuela Honor y Gloria

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ACN - Cuba
José Manuel Lapeira Casas Foto Tomada de Granma
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15 Enero 2026

La Habana, 15 ene (ACN) Mirar sus rostros solemnes del otro lado de la pantalla es un acto que estruja el alma y la reacomoda al dolor compartido. No hay palabras ni relato figurativo capaz de englobar las páginas de heroísmo de las que fueron artífices en esas horas finales donde supieron ganarse la eternidad.

Conmueve en particular la entereza de ese pueblo que ha acudido a brindarles la última despedida en medio de los problemas y carencias cotidianas, pero con la rabia de saber que la caída de 32 de sus hijos por el ataque cobarde a otras tierras les ha trastocado algo en lo más profundo y elemental de su tejido humano.

Borradas así por la saña de un imperio que lanza ataques indiscriminados a cualquier parte, en su delirio megalómano de sentirse amo y juez del mundo, 32 vidas podrían resumirse en breves líneas, sin recordar que estas cargan un sentido propio, con sus historias, sueños, aspiraciones, cavilaciones... todas ellas arrancadas por la cruel ráfaga que deja otra herida abierta en el corazón de América.

La partida en tales circunstancias de entrega y osadía sin límites, deja a los sobrevivientes más que el ejemplo anecdótico, el camino a seguir para honrar el sacrificio de aquellos que cayeron para que tantos otros puedan seguir viviendo.

Esos son los rostros de una isla que marcha frente a la adversidad y las miserias de unos que la creen abatida, para ponerse una vez más en pie de lucha y avanzar con todos: de una mano apretada al pecho, de una mirada que condena el crimen sin perder la ternura, de una flor que marcha también en las manos de un infante.

De una juventud que sabrá arropar y hacer suya la obra de tantas generaciones y que lo demostró una vez más al asistir en esta ocasión luctuosa pero sabrán más adelante, en su inventiva, transformarla en victoria. De los amigos de otras partes del mundo que también llegaron a presentar sus respetos y son recordatorio de cuánto bueno ha cosechado está isla pequeña en respuesta al resentimiento y el odio de algunos.

Recuerdan que Cuba, más que una bandera es ese sentir que late dentro de cada uno de los suyos, sin el cual sería imposible entender todo lo demás.

Es ese amor multiplicado que no entiende de fronteras y reconforta a la hora del luto. Es esa humanidad que agiganta sus formas y sirve de escudo frente a la indiferencia y la apatía. Esa, que aunque imperfecta, pertenece a sus hijos que no permitirán que nadie ose agredirla.

Por eso hoy recibe el pueblo a los que ofrendaron su sangre por Venezuela. Ellos, con sus vidas y gesto, encarnan como nadie de cuánto estarían dispuestos otros tantos compatriotas por defender el futuro soberano y digno que nos legaron los ancestros. Para ellos siempre: ¡Honor y Gloria!


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