Hay que producir: la consigna que impulsa a Dignora Plutin (+Fotos)

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ACN - Cuba
Dianelis Díaz Bueno | Fotos: Lorenzo Crespo Silveira y Radio Guantánamo
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29 Abril 2026

Guantánamo, 29 abr (ACN) Si el trabajo tuviera un rostro en Palizada de Bayate, municipio de El Salvador, tendría las manos curtidas y la sonrisa serena de Dignora Plutin, a quien todos llaman Poca, una mujer que acaba de recibir la Orden Lázaro Peña de Primer Grado en ceremonia donde solo se premia a quienes elevan la dignidad del oficio.

   Cuenta a la Agencia Cubana de Noticias que estudió una especialidad de productos alimenticios en los tiempos en que existía el Lácteo, pero la vida la llevó a trabajar la tierra, para atender a su madre y estar al lado de su familia.

"Allí comencé a ver a Petronila Neira Sánchez -sonríe en muestra del cariño y el ejemplo que le inspiró - hoy Heroína del Trabajo de la República de Cuba, me uní a ella, aprendí y a los 24 años comencé a trabajar en la agricultura y me gustó cuando veía aquella faena y se palpaban los resultados", dice.

   Cuenta que también veía las necesidades de alimento, cómo con una vaquita tomaban leche y en la crianza se resolvían los problemas de la casa, sembró frijol, maíz, viandas y con su familia fue levantando fincas hasta que el surco se convirtió en destino.

   Cuando Vilma Espín ideó la creación de una brigada recolectora de café, ella fue seleccionada -con 10 mujeres- por su empuje y ser una trabajadora de avanzada; la llamaron Las Tanias, en homenaje a Tania la guerrillera, y se movían por los municipios como una fuerza imparable, recuerda que hacían competencias de recolección, al llegar al terreno se notaba el cambio.

  Iba a tener mi segundo hijo y yo recogía café hasta los ocho meses de embarazo, vivía escondida entre los cafetales y ponía la canasta debajo de la barriga -evoca-; a Petronila, que era la jefa de la brigada, casi la sancionan porque yo no quería salir de los cafetales, aquello fue historia, dice y sonríe.

   Esa imagen —la de una mujer a punto de dar a luz, agachada entre los cafetos, empeñada en no dejar de aportar— resume una vida dedicada a no rendirse; el gusto por el trabajo pudo más que cualquier profesión abandonada, y allí se quedó, veía cómo sus compañeras se jubilaban, mientras ella renovaba sus fuerzas en el surco.

   Con los años, Petronila se retiró y ella, la más avanzada, quedó al frente de la brigada, asumió la presidencia de la cooperativa desde que nacieron las Unidades Básica de Producción Cooperativa y la nombró Tania la Guerrillera, cuyo objeto social es el café, cultivos varios y leche, "allí hasta parece que no se sabe quién es el jefe, todos somos una familia", acota.

   Dignora no se cansa de repetir que "hay que producir, y ahora es el momento de duplicar y triplicar el esfuerzo", porque la situación del país exige que cada grano y alimentos lleguen a la mesa.

   Sus 29 campesinos, además de los cooperativistas que cada jueves y domingo garantizan la feria agropecuaria lo saben; la población que espera esas viandas también, ella organiza, siembra, insiste, "aquí vamos a plantar esto, aquí lo otro, y producir para el pueblo", señala.

  Por eso dice que atienden embarazadas, a hogares de ancianos, con la proteína que brota de sus tierras, leche fluida, frijol, malanga; en su barriecito no falta comida en el plato, "hoy más que nunca hay que acortar el espacio entre la finca y la mesa, es un aporte directo a la mesa, que suple las carencias que el Estado, con lo poco que tiene, no siempre puede cubrir", sentencia.

   En su comunidad, la circunscripción 14 de Palizada, también es delegada desde hace 13 años, "los periodistas allí me dicen la guía, la líder -lo cuenta riendo, como si ese título le quedara demasiado grande a alguien que solo hace lo que ama- y ya tengo 65 años, pero me siento bien, mientras tenga fuerza seguiré trabajando, porque me gusta".

   Esa tarde de condecoraciones, cuando la Central de Trabajadores de Cuba le entregó la Orden Lázaro Peña de Primer Grado, ella se sintió sorprendida, entusiasmada, había sido sindicalista, federada incansable, y cada organización le había dejado una medalla y una experiencia que hoy pone a disposición de los suyos.

   En vísperas del Día Internacional de los Trabajadores, Dignora Plutin guarda la medalla y vuelve a la faena: producir, una necesidad del país en estos tiempos, y en ese gesto de volver a la tierra sin hacer ruido, va también su mejor homenaje a la fecha que celebra a los que nunca se detienen.


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