Guantánamo, 16 ene (CAN) Julio Angel Maceo Coss sorprende con la madurez de sus 15 años, cuando responde firme que estar en el homenaje a los 32 combatientes caídos en el criminal ataque terrorista de los Estados Unidos contra Venezuela, el pasado 3 de enero, es el mejor tributo a esos hermanos que murieron lejos de casa, pero en la trinchera del deber.

Ellos cumplieron con la máxima de nuestro comandante en jefe Fidel Castro de estar siempre en la primera línea, para morir o vencer en defensa de la patria e impedir que pase el gigante de las siete leguas, dijo aún emocionado el joven estudiante del Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas José Maceo Grajales, minutos después de rendir su homenaje a los mártires.
Aquí nos trajo hoy el sentido de la unidad del pueblo cubano y con él, la juventud, y si tenemos que morir en defensa de la patria, lo haremos, de eso estamos seguros, sentenció.

Otra voz que se sumó a los miles de guantanameros que acudieron al homenaje póstumo, en la Casa de la Cultura Rubén Lopez Sabariego, fue la del intelectual José Cuenca Sosa: “vinimos a despedir a hermanos cubanos que regaron su sangre en el suelo de otra patria, pero como bien dijo José Martí, Patria es humanidad”.
Es un deber acompañar a sus familiares y también reafirma la dignidad de los cubanos, yo creo que si algo importante ha demostrado el pueblo de Cuba a lo largo de su historia es la dignidad, que está por encima de cualquier carencia material, de cualquier coyuntura política y situación que pueda darse en cualquier lugar del mundo, expresó.
Cuenca se refirió además a los complejos tiempos que vivimos, donde nada es ajeno a nadie y existe un peligro muy grande con las políticas imperiales, pero respuestas como estas deben hacer meditar a aquellos que pretenden agredir a la patria y a los que piden que se invada, esto es una muestra de mucho sentimiento revolucionario y patriótico y de la cultura del pueblo cubano.

En las palabras de Yoel Pérez García, primer secretario del Partido Comunista de Cuba en la provincia, el sentido homenaje a quienes cayeron defendiendo con su vida la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela y los principios de la dignidad latinoamericana, tres de ellos hijos de esta tierra.
Estaban ahí con el deber sagrado de proteger al presidente constitucional de ese hermano país, el compañero Nicolás Maduro Moros, cuando se produjo un ataque imperial y fascista en la madrugada del 3 de enero y frente al vil atentado no retrocedieron, ofrecieron, según las propias declaraciones del agressor, una férrea resistencia y combatieron hasta el último aliento.

Por eso hoy no es un día de derrota, sino de juramento, de que sus muertes no serán en vano y que el sacrificio de los hermanos caídos, este pueblo los guardará siempre en sus corazones, concluyó.

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