Santa Clara, 16 ene (ACN) La injusticia tiembla cuando un mar de pueblo rinde homenaje a sus 32 compatriotas caídos en la salvaguarda de las ideas.
El parque Vidal, de la ciudad de Marta Abreu y el Che, se tiñe de color blanco, que simboliza la paz que lleva cada cubano dentro de su pecho.
Y como parte de la demostración, una representación del sector deportivo villaclareño condenó la agresión imperial yanqui al hermano país de Venezuela.
Avanza entre la multitud, con los recuerdos bien frescos, Enrique Alceo Yanes, profesor de Educación Física, que bien sabe lo que es pisar la tierra de Bolívar; muestra visiblemente su dolor por la muerte de venezolanos y cubanos, y afirma sentir un orgullo tremendo por haber ayudado al pueblo bolivariano en la Misión Barrio Adentro.

Bien cerca, con un abrigo deportivo por el frío, que consume la mañana santaclareña, está Lisván Rodríguez Reyes, subdirector general de Instituto Nacional de Deporte, Educación Física y Recreación en Villa Clara, quien afirma que la hermandad entre ambos pueblos es fraternal y que no existe muestra más grande que lo hecho por estos 32 cubanos.
No existen palabras que expresen lo consternado que estoy, cada persona en este mundo que tenga un poco de humanismo repudia este genocidio, así dice el máster Omar Torres Salgado, subdirector provincial de actividades deportivas.

Cuando un internacionalista cubano va a otros país, siempre lleva amor, educación y paz, pero eso el imperio no lo entiende, y por eso pretenden manipular cualquier acto de humanismo que salga de nuestro suelo.
Son tiempos donde no llora una ideología o una forma de gobernanza; llora un país cuando pierde a sus hijos. En estos días, una frase de Silvio Rodríguez dice más de mil palabras: "Si no nos ponemos duros, de frente al abusador, lo puro se vuelve impuro y lo bueno, lo peor".
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