La Habana, 1 may (ACN) La hermandad en Cuba no es cuestión de sangre. Aquí funciona de otra manera, porque hermano es el que te dieron tus padres pero también es un lazo que puede surgir y estrecharse en la escuela, en el trabajo, en la farmacia, en la guagua, en el parque, en una esquina.
Es la magia del cubano, quien además de dicharachero, bailador, luchador y sabelotodo, es experto en eso de hacer familia en cualquier lugar, donde quiera que llegue y bajo cualquier circunstancia.

¡Gracias hermano! es una frase recurrente en esta pequeña gran Isla. Ese hermano es el vecino que comparte su café, el que te ofrece ‘’candela’’ para encender un cigarro, el que te da el norte cuando andas perdido en un barrio, el que te ayuda a cargar una jaba, te cede un asiento o te brinda su brazo para cruzar una calle.
Ese es el cubano, creador de afectos por excelencia, y da lo mismo si te conoce o no, si te ve a diario o si nunca volverá a cruzarse en tu camino. Difícilmente pueda encontrarse un ADN similar en este mundo.
Hoy una amenaza se cierne sobre esos hermanos, los míos, los tuyos y de todos los que viven en este singular lugar del Caribe.

Ellos quieren, nosotros queremos vivir en paz, pero hay voces que dicen otra cosa, voces que piden guerra. Se escuchan desde aquel lugar distante unas 90 millas pero también, increíblemente, algunos vociferan desde la propia tierra que los vio nacer. Desean el fin, porque eso es la guerra: destrucción y muerte.
¿Acaso creen que las bombas caen con nombres, acaso olvidan eso de los ‘’daños colaterales’’ al estilo yanqui? ¿No piensan en la felicidad de los niños, en la tranquilidad de los abuelos, en el futuro de los jóvenes?

Pero el destino de Cuba lo deciden solo los cubanos. Nadie podrá hacer imposiciones ni siquiera bajo la amenaza de una guerra, por eso este pueblo, que hace rato perdió la noción del miedo, como aseguró Fidel, salió hoy a exigir respeto para lo que desea: vivir en paz.
La celebración por el Primero de Mayo fue la ocasión; las plazas, parques, calles, fueron el escenario; el reclamo fue único: NO a la guerra.
Fue la Patria fundida en un gran abrazo, porque así funciona en Cuba cuando se trata de paz, de vida y de hermanos.


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