Cuando Lucero suena

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ACN - Cuba
Ana Esther Zulueta
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20 Septiembre 2026

   Isla de la Juventud, 20 sep (ACN) En una de las fincas del municipio especial cubano Isla de la Juventud, donde el pasto fresco y abundante se extiende bajo el sol, vive Lucero, un torete de raza cebú de aspecto imponente, cuyo nombre inspira respeto. 

   No es un animal cualquiera: su dueño, el campesino usufructuario Lázaro Saborí Labrada, asegura que no le teme, pero sí lo respeta, porque sabe que Lucero guarda con celo a sus cuatro hembras, incluida su madre.

   La presencia de este animal impone, su piel negra brilla con intensidad y en la frente luce un lunar blanco que lo distingue.

   Desde el otro lado de la cerca, quienes lo observan sienten admiración y recelo, conscientes de que con un poco de empeño podría saltar la barrera.

   Su bramido, profundo y lejano, es más que un sonido: es una advertencia: "¡Cuidado! Hay un intruso cerca", parece decir cuando su sonido resuena por la finca.

   Lázaro explica que los animales son centinelas naturales, los carneros y chivos, por ejemplo, se convierten en vigías cuando se detienen atentos hacia un punto fijo, señal inequívoca de que alguien extraño ronda el lugar. 

   Juntos forman un equipo de vigilancia, pero quien destaca en ese papel es Lucero, el guardián incansable que alerta con su fuerza e instinto, porque cuando él suena —según su dueño— no hay lugar para la duda.

   En este rincón pinero, la vida rural se entrelaza con la tradición de respeto hacia los animales.

   Lucero no es solo un torete: es símbolo de la relación entre el campesino y su entorno, de la confianza y la prudencia que marcan la convivencia en la finca y su bramido es parte del paisaje sonoro de la Isla, un eco que recuerda que la naturaleza también protege y avisa.


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