Más que una oferta gastronómica, el emprendimiento privado Terrazas La Caridad propone en Santiago de Cuba una experiencia en la que el café, sus formas tradicionales de preparación y las expresiones culturales asociadas a su consumo se integran para acercar al público a una parte de las raíces de la región oriental.
Carlos Manuel Court Columbié, propietario del establecimiento, conoce ese universo después de más de tres décadas de trabajo vinculado con el aromático grano y de un proceso de preparación profesional que lo llevó a profundizar en sus variedades, métodos de extracción, posibilidades gastronómicas y vínculos con otras manifestaciones de la cultura cubana.

Refirió a la Agencia Cubana de Noticias que el proyecto nació con la intención de incorporar a la gastronomía un componente cultural dirigido a rescatar conocimientos, prácticas y tradiciones relacionadas con el café.
Una de sus principales expresiones es el Ritual del Café, experiencia que recrea métodos tradicionales de preparación mediante utensilios como el empina'o, el pilón y el anafre, mientras la ambientación incorpora morrales, cestas y quinqués, elementos asociados a la cultura cafetalera de las montañas orientales.

Court Columbié señaló que, tras su incorporación al movimiento de embajadores del café, amplió sus conocimientos sobre maridajes con otros productos, entre ellos el ron, el tabaco y el chocolate.
Durante la experiencia, el visitante puede disfrutar de preparaciones tradicionales como el espresso y el capuchino, así como de otras elaboradas mediante prensa francesa, V60, cafetera turca, goteo y diferentes procedimientos de especialidad.
La gustada infusión también ocupa un espacio en la cocina, en la cual se emplea para marinar pescados y aderezar preparaciones de pollo y cerdo.
Ese aprendizaje permitió desarrollar propuestas propias como la crema de ron Santiago de Cuba y el carajillo aniversario 25, concebido como homenaje a la labor de la Oficina del Conservador de la Ciudad en la salvaguarda del paisaje cultural cafetalero.
El emprendedor manifestó que las limitaciones actuales para acceder a determinados insumos impulsan la búsqueda de alternativas en el propio territorio.
Para ello, mantiene convenios de colaboración con empresas productoras que permiten garantizar el suministro de diferentes variedades, además de otros productos como hojas de canela, romero, manteca de coco y ron Santiago de Cuba.
La propuesta de Terrazas La Caridad se extiende a la cocina criolla mediante la denominada Fiesta Guajira, espacio donde los clientes pueden conocer la preparación de platos tradicionales como congrí, cerdo asado y buñuelos de malanga, además de participar en experiencias gastronómicas vinculadas a la parrilla.

Completa la oferta la interpretación de géneros representativos de esos predios: el son, el bolero, el danzón y el pilón, en correspondencia con la condición de esta ciudad como integrante de la Red de Ciudades Creativas en la categoría de música.
A esa concepción se suma la ambientación del local, que recrea espacios relacionados con las antiguas haciendas cafetaleras mediante una vegetación cuidada, objetos tradicionales y una decoración, que convierte el establecimiento en un recorrido por diferentes expresiones de la cubanía.
La formación de las nuevas generaciones constituye otra de las líneas de trabajo del emprendimiento, con acciones dirigidas a jóvenes interesados en adquirir conocimientos y habilidades relacionados con la cultura gastronómica del café.
El propósito, subrayó Court Columbié, es garantizar la continuidad de esos saberes y, a largo plazo, acercarlos incluso a los niños mediante métodos adecuados a sus edades y condiciones de manipulación.
Para el emprendedor, uno de los principales secretos para permanecer durante años en el sector radica en la calidad del servicio y en la capacidad de estudiar y perfeccionarse de manera permanente. Con esa premisa proyecta ampliar sus espacios y extender la propuesta hacia otros lugares de la urbe suroriental.
Terrazas La Caridad apuesta por contar una historia que comienza en las montañas donde crece el grano y continúa en las manos de quienes lo procesan, preparan y convierten en parte de una experiencia gastronómica.
En cada ritual, plato o presentación musical, el emprendimiento procura que el visitante no solo pruebe un producto, sino que reconozca una parte de la cultura que Santiago de Cuba ha construido alrededor del café.
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