Holguín, 20 sep (ACN) La clausura de la Jornada de Teoría y Crítica de Artes Visuales Un disparo en el hueco tuvo como momento culminante la entrega del Premio Provincial de Artes Visuales al artista plástico Lauro Hechavarría, cuya obra trasciende las fronteras del territorio.
La distinción, que se entrega por primera vez, reconoció una trayectoria de profundo valor humano y cultural proyectada durante generaciones en las aulas de la Academia Regional de Artes Plásticas El Alba, institución donde Hechavarría formó a numerosas promociones de creadores holguineros.
La cita, desarrollada entre el 16 y el 19 de septiembre en el Centro Provincial de Artes Plásticas de Holguín, tuvo el arte emergente como eje rector de un espacio de investigación, interpretación y debate sobre la creación visual.
Como parte de la jornada, artistas locales debatieron acerca de las dificultades materiales, de promoción y de incorporación en el circuito galerístico que enfrenta ese ámbito en Cuba.
Lo integraron Cristian Escalona, Amanda Tamayo, Harol Peña, Lorena Velázquez y Katerin Machín, quienes abordaron sus experiencias en el trabajo visual desde Holguín y el oriente cubano.
Escalona explicó que en su proceso artístico buscó llevar el grabado, desde la técnica tradicional hasta intervenciones propias, a grandes formatos, contrario a lo que suele esperarse de esa modalidad.
Señaló, no obstante, que resultaba difícil elegir una técnica con un mercado de materiales prácticamente inexistente y que, cuando había oferta, se orientaba más hacia el acrílico, los pinceles y los lienzos.
Katerin Machín, estudiante de El Alba, coincidió en que no era sencillo ubicarse en el circuito galerístico desde la propia ciudad, donde las condiciones de la provincia limitaban el auge de exposiciones y aperturas, por lo que los jóvenes debían llegar a Santiago de Cuba u optar por concursos nacionales.
Al responder qué significa hoy ser un creador emergente en Holguín, Lorena Velázquez lo describió como un camino complicado que exige resiliencia, donde los artistas deben defender su trayectoria con los medios que tengan y que, si no pueden pintar con pinceles, lo harán con carbón.
Por su parte, Escalona consideró que ejercer ese ejercicio en el oriente del país resulta más complejo que desde la capital, donde existen becas y concursos vinculados a instituciones y embajadas, además de que el trabajo creativo implica una inversión alta, difícil de recuperar ante la ausencia de un mercado del arte.
Sobre los espacios de promoción, los participantes señalaron que se intentaron crear salidas orientadas a la exposición de obras que, aunque medianamente atractivas, no resultaban funcionales, sino atípicas.
Consideraron que se necesitaban sitios dedicados a la venta y la difusión del arte independiente y, aunque reconocieron posibles trabas administrativas, insistieron en que esa era una necesidad ineludible para los creadores.
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