Cienfuegos, 3 feb (ACN) La comunidad de pescadores Las Minas, de la provincia de Cienfuegos, atesora las huellas imborrables del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, multiplicadas este año cuando Cuba celebra el centenario de su natalicio.
Acompañado de la legendaria Celia Sánchez Manduley, Fidel visitó ese asentamiento, ubicado en las costas del municipio cabecera, y compartió con las familias, cuyo sustento dependía de las labores pesqueras.
Isabel Reyes Roque, quien residía en el lugar, contó a la Agencia Cubana de Noticias que ese momento fue indescriptible e inesperado, porque no todos los días una comunidad, tan pobre como aquella, recibía visita tan importante como la de Fidel.

Con sus 80 años, Reyes Roque describió a Las Minas como uno de los barrios más vulnerables de la ciudad desde antes del triunfo de la Revolución, y aún en la primera década del 60 el asentamiento no lograba el despegue económico y social.
Contaba entonces con casas de madera enclavadas en el litoral, sin transporte sanitario, ni escuela confortable para los niños, tal era el entorno que matizaba a Las Minas.
Por eso, cuando llegó el líder histórico de la Revolución Cubana, una de las primeras orientaciones que dio allí fue la edificación de nuevas viviendas para las familias más vulnerables, y un centro escolar moderno.
“También nos donó un jeep porque aquí no había transporte sanitario para transportar a enfermos de urgencia.
“Y puso a Celia al frente de la construcción de la escuela muy atípica y muy hermosa, la cual se inauguró en 1973, y donde fui profesora por varios años.
“Fidel y Celia visitaron a la gente que vivía muy pobre, como la casa de Mercedes González Quintana, la cual el Comandante mando a reconstruir y amueblarla”.

Según la propia Mercedes ella apenas tenía seis años cuando la visita de Fidel, pero sus padres y otros residentes en la comunidad le contaron los detalles.
Fue justamente en su casa donde el Comandante compartió con los pescadores, y pidió probar arroz con almejas.
“Vio a mi mamá que cocinaba en un fogón de carbón y él se quedó mirando fijamente, -al parecer aquilatando el trabajo que pasaban las mujeres para elaborar los alimentos-, porque luego lo primero que llegó a mi hogar, tras su visita, fue una hornilla.
“Además, enviaron materiales para la reconstrucción de mi casa y las del resto de las familias de pescadores que vivían en condiciones vulnerables”.

Hoy Las Minas es diferente, con viviendas confortables, consultorio del Médico de la Familia, y escuela primaria entre otras mejoras.
A la pregunta de por qué Fidel visitó esta comunidad muchos pobladores coinciden en que sencillamente el Comandante siempre fue una gente de pueblo.
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