Abril: la sonrisa del niño y la victoria (+Fotos)

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ACN - Cuba
José Manuel Lapeira Casas | Fotos: Jorge Ernesto Iglesias
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20 Abril 2026

La Habana, 20 abr (ACN) Históricamente abril representa esa victoria simbólica de la vida, encarnada en el despertar de sus nuevos retoños, frente al paso implacable de los calendarios.

    En esta latitud insular del Caribe, el cuarto mes del año cobra una especial resignificación de un triunfo más rotundo y este se expresa a su vez en la semana del receso docente, llamada en el argot popular como la Semana de la Victoria.

    Justo cuando algunos apuestan todas las cartas por retorcer con saña el cerco, y lograr por el camino de las carencias y la desesperación la rendición que no han logrado en el plano de las ideas, Cuba se recompone en su resistencia cotidiana y busca alternativas para llevar a sus infantes la sonrisa.

    El Festival Pa Cuba, que tiene lugar en el Pabellón Cuba, es ese intento de prevalecer por encima de las vicisitudes y llevar a toda la familia, en especial a los más pequeños, variadas opciones para el esparcimiento.

    Juegos interactivos, videojuegos, inflables y ofertas culturales: todo pone la isla, a pesar de los pesares, por la felicidad de los suyos, esos que no creen en bloqueos, inflación, precios, apagones o presiones externas para hacer valer el futuro que nadie les podrá arrebatar.

    Aunque podría parecer un aspecto más de lo cotidiano de la vida de un país, el inquilino de la Casa Blanca ha decidido para el archipiélago la obligación de edificar hasta sobre lo más elemental puentes de resistencia en pos de sortear el complicado entramado las restricciones.

    De esa manera, los cubanos escriben hasta de lo más simple la gesta que habla como nada de la resiliencia de un pueblo que, contrario a los intereses y cálculos de Washington, merece vivir en paz, pero al mismo tiempo firme en su convicción de no ceder ni un palmo de soberanía por el derecho a la vida que se les niega constantemente, como si quisieran arrebatarle de paso también el aire.

    No obstante, el aparataje de la agresión imperial tiembla ante la carcajada osada del niño y la resolución decidida de todos a continuar la existencia, pues por más que se quiera no hay forma de bloquear la dignidad.

    En esa tesitura, no queda más camino que el de vencer la apatía y el tono gris de las cosas que se quiere imponer y convertir cada día en la victoria de plantarse frente al míster y recordarle que no puede privarnos del impulso natural de soñar, reír, desesperarse, reinventarse, reunir fuerzas y salir adelante, en ese ciclo continuó que asemeja también a la vida: en ese batallar se dirime hoy también el Girón de estos tiempos.


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