Yoandry Urgellés: ¡Triple y victoria!

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ACN - Cuba
Frank David Peterssen López, estudiante de Periodismo | Foto: Autor y cortesía del entrevistado
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31 Enero 2026

En 2006 el deporte nacional cubano vivió un año de intensa pasión. En marzo, un equipo Cuba colmado de estrellas alcanzó la final del primer Clásico Mundial de Béisbol, bajo la dirección de Higinio Vélez Carrión.

El marcador finalizó 10 carreras por seis a favor de Japón; sin embargo, la oportunidad de aspirar a algo más que un segundo lugar no terminó ahí.

En noviembre del mismo calendario tuvo lugar la XVI Copa Intercontinental de Béisbol en Taichung, Taiwán. Fue la decimotercera participación de la selección cubana en ese certamen, en el cual los peloteros ya habían conquistado nueve títulos.

El décimo llegó directamente de las muñecas del jardinero derecho Yoandrys Urgellés, en un enfrentamiento contra Países Bajos que muchos aficionados y el mismo jugador recuerdan con emoción.

La tensión de la final aumentaba con cada lanzamiento, y luego del empate conseguido por los neerlandeses, el juego se extendió a extra innings.

En la oncena entrada, los cubanos colocaron a tres corredores en circulación: Yulieski Gurriel, Alexander Malleta y Frederich Cepeda. Ahora llegaba el turno del sexto bateador de la tanda, Yoandrys Urgellés, conocido por el Takata en el mundo del béisbol.

—Al llegar el momento definitivo, ¿cómo se procesa una responsabilidad tan grande en cuestión de segundos?

“Cuando eso pasa, uno como bateador tiene que tener la mente en blanco, solo ejecutar. Si empiezas a pensar en que te toca decidir, todo puede salir mal. Yo me concentré en que era un turno importante para el conjunto, para mi vida y para mi carrera.

“Lo único que hice fue buscar un buen lanzamiento, cuando le pegué a la bola y la vi pasar por la zona del infield sentí una gran felicidad. Al llegar a la tercera base fue que me di cuenta de que había decidido el juego, y creo que para un atleta esa es una de las cosas más grandes.”

—¿Hubo algún detalle técnico que marcó la diferencia del swing?

“A ese pícher ya lo conocía. Unos meses antes fui a Holanda bajo la dirección de Antonio Pacheco para competir en el torneo de Rotterdam y él lanzó en la final. Entonces le bateé de 3-3. Cuando nos vimos de nuevo en Taichung ya le había descifrado un poco mejor los lanzamientos”.

—¿Cómo vivió el recorrido de las bases al saber que sus compañeros ya estaban pisando el home?

“No hay palabras para expresar lo que uno siente al recorrer las bases después de conectar un batazo tan relevante como ese, pensé en los 11 millones de cubanos, porque detrás de mí estaba toda nuestra afición que quería que nos lleváramos la victoria.

“La gente en el banco estaba gritando y saltando. Los chinos en las gradas también celebraban, con ellos llegamos a compartir mucho en el béisbol y siempre hemos tenido buena química.

“Pero, sobre todo, recuerdo a Rey Vicente Anglada felicitándome. Ese año él fue el director del equipo Cuba y tuvo varias disputas para incluirme en el equipo. Yo era un jugador muy polémico y tal vez no encajaba en el cuadro técnico.

“Por eso, cuando llegué al banco y me dijo que había hecho bien en llevarme, que cumplí y no lo hice quedar mal, sentí que esas palabras tenían un gran peso”.

Con el marcador 6-3 a favor de Cuba, solo quedaba sacar tres outs para asegurar la victoria. Desde la posición que ocupaba en el jardín derecho, Urgellés observó cómo su nombre aparecía en la gran pantalla mientras la multitud coreaba que sería el mejor jugador del torneo.

Eso no era un exceso, ya que llegaba como líder en carreras impulsadas, con un total de 12 y acababa de poner a su país por delante en la pizarra con el triple decisivo.

Al concluir el partido y confirmarse el triunfo cubano, el Takata no solo fue distinguido como el mejor jugador del campeonato.

Terminó, además, como máximo impulsador del evento, integró el Todos Estrellas en su posición defensiva, y se llevó el orgullo de haber conectado el triple que aseguró el título para Cuba.

La historia de este destacado deportista demuestra que el béisbol no termina cuando se deja de jugarlo en el terreno. Luego de colgar los spikes, en el 2021, encontró en el cuerpo técnico de los Industriales una nueva manera de aportar, ahora como entrenador de bateo junto a Alexander Malleta, quien fue su compañero de selección durante 22 Series Nacionales.