Yagdier Socarrás Yanes, un loco enamorado del arte de enseñar béisbol

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ACN - Cuba
Abel Alejandro Pérez García, estudiante de Periodismo | Fotos del autor
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21 Marzo 2026

Desde las afueras del Estadio 26 de julio, de Santa Clara, podemos verlo, casi a diario, con su imponente estatura en las labores propias de un entrenador de béisbol: guiar a los lanzadores, ajustar el swing de los jugadores y recoger pelotas.

   Yagdier Socarrás Yanes, de 39 años, hijo de María Antonia y Eugenio, es ejemplo de constancia y entrega día a día.

Yagdier Socarras en el terreno.

   Parece ser esta su receta para conquistar cuatro Campeonatos Provinciales de Béisbol con el conjunto santaclareño: 2023 como coach de bateo, 2024 y dos veces en 2025, como director del equipo.

   En la actualidad, el Soca, como lo apodan, entrena a la categoría sub-15 del deporte de las bolas y los strikes y asegura que llevará a planos estelares a estos discípulos.

   Cuenta que comenzó con ocho años a entrenar pelota, en el estadio Natilla Jiménez, y recuerda a Oscar Castillo y Everaldo Pedroso como los profesores que le inculcaron el amor al juego.

Estadio 26 de julio Santa Clara.

   No duda en recalcar que coincidió con jugadores de calidad como: Alaín Sánchez, Adrián Moya, Yuniet Flores, José “El negro” Rodríguez y Reinier Alfonso, hermano de Raider Alfonso, actual lanzador del equipo Villa Clara.

   Presume con orgullo sus resultados en las categorías de 9-10 años, en el 11-12, en el 13-14 y en sub-15; y afirma que busca impregnar a los nuevos talentos, la garra que tenían ellos.

– ¿Quiénes fueron tus ídolos en la infancia?

   Victor Mesa, Eddy Rojas, Oscar Machado, Eduardo Paret, Díaz Olano, Rafael Orlando Acebey, Rolando Arrojo, Jorge Pérez y Montes de Oca, todos lo que ganaron en los años 90 tres campeonatos con Villa Clara.

– ¿Qué te impidió seguir con tu carrera como deportista?

   Una lesión que tuve en el codo y una rotura de un ligamento no me dejaron ser lanzador, que era en lo que mejor me desempeñaba en la EIDE (Escuela de Iniciación Deportiva), aunque también bateaba con mucha fuerza.

   Luego, participé en varios juegos en campeonatos provinciales de primera categoría, pero no apostaron por mí. Era difícil jugar la primera base en el territorio, ya que estaba vigente Ariel Borrero en ese momento.

– ¿Cómo comenzaste a entrenar béisbol?

   Con el paso del tiempo me gustó esta profesión y empecé a enseñar a muchachos que eran descartes para muchos, pero para mí, no; y así demostré que ellos podían tener unas segundas y terceras oportunidades.

   Muchos me dicen que soy un loco soñador, pero esa constituye mi función social: fabricar sueños de jóvenes promesas de la pelota.

   Por ejemplo, Saikel Águila no quería seguir jugando y yo lo convencí de que no dejara el juego, y ahora mira, es el segundo regular del conjunto de mayores y cada vez que lo veo, me da mucha satisfacción.

– ¿Consideras un sacrificio el trabajo que realizas diariamente?

   No, para nada, porque el empeño diario que yo le pongo hace que muchos atletas tengan un buen resultado, por tanto, eso me permite sentirme bien. Yo busco impregnar, a mis alumnos, que el esfuerzo constante vence al talento.

   No soy el único. Roberto Pupo es mi gran paradigma a seguir y resulta muy constante en su trabajo contra viento y marea, porque el deporte es difícil y hay muchas trabas que nos imponen y debemos solventar en el quehacer diario.

   – Eres de los entrenadores que se supera en aprender sobre las nuevas tendencias del bateo en el béisbol moderno. ¿Cómo te preparas en ese particular?

   Veo muchos videos y leo varios libros de los mejores coach de bateo del mundo. Ahora se hacen muchas cosas que antes eran mal vistas, como, por ejemplo, poner la bola en juego no es tan imprescindible como un jonrón.

   El béisbol cubano tiene que cambiar varios detalles con respecto al bateo y mejorar mucho el swing de los jugadores. En eso trabajo con mis jugadores de acuerdo a cada categoría.

   Hay que ser músico, poeta y loco, en el terreno y también padre.

– En los últimos años, las categorías inferiores tienen muchos más resultados que las mayores. ¿A qué crees que se debe?

   Creo que principalmente, al éxodo de peloteros cuando llegan a las categorías sub 15 y 18, donde están en un estado de forma deportiva alto, conveniente para firmar en otros países. Ello provoca que no lleguen los mejores al equipo Villa Clara.

   Los Azucareros dieron pelea este año y yo he dicho en varias ocasiones que hay un futuro prometedor en ellos.

   No podemos demeritar tampoco el trabajo en la base que es muy bueno en el territorio.

– Para muchos conocidos del béisbol en la provincia, usted es la persona idónea para dirigir a los Leopardos en los próximos años. ¿Estás preparado para esto?

   Sí, lo estoy. Creo que el sacrificio y los resultados de las personas hay que premiarlos y en mi caso, tengo todo el conocimiento para estar, al menos, en el cuerpo de dirección.

   Con esto no niego el talento de los demás directivos, porque de ellos aprendo constantemente.

– ¿Qué mensaje le dejas a los jóvenes, que por limitaciones como las que usted tuvo, dejaron de ser atletas, pero tienen aptitudes para ser entrenadores?

   Decirles que esta es una tarea muy bonita, similar a cuando los hijos nos dicen papá por primera vez. Ese constituye el pago y, hay veces, que es una labor ingrata cuando personas desde la “sombra” quieren demeritar tu trabajo, pero un abrazo y un gracias vale más que todo eso.

   Luego de culminar la entrevista, un sábado en la mañana, continuó el “Gigante del Capiro” con su encomiable labor como si fuera el primer día y asegura que más motivado, porque alguien valoró su historia de vida. (Abel Alejandro Pérez García,ACN) 


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