Hay sucesos que perduran para siempre en la vida de una persona como aquel 6 de febrero de 1966, cuando el estelar serpentinero Tomás Aquino Abreu Águila (1936-2023), tuvo el honor de lanzarle a Fidel Castro, en la segunda visita del Comandante en Jefe al estadio Sandino, de Santa Clara.
Ese domingo no estaba previsto que Aquino actuara, porque sentía molestias en el codo del brazo derecho y por eso le pidió permiso a Asdrúbal Baró, el mentor de Centrales, para que le permitiera ir a Cumanayagua al finalizar el primero del doble juego frente a Orientales.

Según contó para el libro Fidel nunca se poncha, al concluir el primer partido del doble, Aquino se dirigió al cuarto para recoger las cosas y marcharse, pero detrás de él apareció Leonel García Cartaya, el zurdo de Vueltas, quien le expresó: «Oye, no te desvistas, que Fidel te está buscando».
Cuando salió lo encontró en el pasillo, acompañado de Arnaldo Milián Castro, entonces primer secretario del Partido en la antigua provincia de Las Villas, quien era un entusiasta aficionado a la pelota.
Todavía estaba fresca la gran hazaña de Aquino que, en esa serie había lanzado dos juegos de cero hits cero carreras consecutivos, el primero, el 16 de enero de 1966 contra Occidentales, y nueve días más tarde repitió frente al poderoso conjunto Industriales, el 25 de enero de ese año; algo que hasta ese momento se dice que en campeonatos oficiales solo había concretado Johnny Vander Meer, en el lejano 1938, vistiendo la franela de los Rojos de Cincinnati, en las Grandes Ligas.
Entonces, el Comandante le dijo al estelar lanzador: «Vine a romperte el no hit no run. Cuando termine el segundo juego tú me vas a pitchear. No vayas a tener miedo de darme un pelotazo».
Al culminar el referido desafío Fidel salió para el terreno. Al principio Aquino le tiró flojo, pero al percatarse de eso, el líder histórico de la Revolución Cubana fue hasta el box y exclamó: «Me estás engañando, con eso tú no le das un no hit no run a nadie. ¡Lanza fuerte, no tengas miedo!».
Se puso de acuerdo con el receptor Jesús Oviedo y aumentó la velocidad de los lanzamientos. «Tú ves, ahora sí», afirmó el mandatario cubano. Después de varios lanzamientos, Fidel disparó hit al jardín central y luego de terminar de batear le puso la mano en el hombro a Aquino y en tono jocoso dijo: «Ahora te puedes ir a bañar y a descansar, que ya te rompí el no hit no run».
El Comandante en Jefe le preguntó qué le hacía falta, le contestó que le estaba doliendo mucho el codo, y lo que más deseaba era poder participar en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en San Juan, Puerto Rico, lo cual constituía su tercera cita internacional, pues anteriormente había intervenido en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Kingston, Jamaica, en 1962; y en los IV Juegos Panamericanos, con asiento en Sao Paulo ( Brasil ), en 1963, en el cual esbozó dos sonrisas y lideró el promedio de carreras limpias con 0.50 de efectividad.
Días más tarde, mientras Centrales enfrentaba a Camagüey en la tierra de los tinajones, le avisaron que debía presentarse con urgencia en la capital. Allí recibió una gran sorpresa, pues Fidel personalmente le explicó el propósito de la citación: «Te mandé a buscar para que te pongas un tratamiento, te cures y puedas ir a la competencia de Puerto Rico».
El anhelo de Aquino se convirtió en realidad, pues acudió a la confrontación regional como parte de la histórica delegación del Cerro Pelado. En esa justa superó a la nación sede, 5 carreras por 2.
Cuando ocurrió la partida física del líder histórico de la Revolución Cubana, el 25 de noviembre del 2016, la otrora estrella del pitcheo que participó en 14 temporadas nacionales con las franelas de Azucareros, Centrales y Las Villas, confesó que los instantes cercanos a Fidel ocuparían siempre un lugar especial en su memoria.
«Esos minutos –afirmó- jamás los olvidaré. Pude percibir toda su grandeza. Me conmovió profundamente su extraordinaria sensibilidad. ¿Cuántas veces ocurre que el presidente de un país se preocupe en persona por la salud de un humilde pelotero, un guajiro como yo?».
