Terrorismo estadounidense de Estado contra Cuba: Alpha 66

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ACN - Cuba
Mando Arreola
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19 Mayo 2026

   Desde 1959, el gobierno de Estados Unidos se dio a la tarea de crear un ambiente contrario al triunfante proceso revolucionario en Cuba para lo cual recurrió a cualquier artimaña o método incluido el Terrorismo de Estado.

   Una de las organizaciones dedicadas a aterrorizar a los cubanos, Alpha-66, ametralló un albergue de becarios en Tarará el 19 de mayo de 1963.

   Los registros de esa criminal acción no dan cuenta de las víctimas, aunque sí cumplió un objetivo: crear terror dentro de una población de escolares, en tanto que en el mismo 59 la Revolución convirtió la localidad en una ciudad estudiantil.

   Tarará, 27 kilómetros al este de La Habana, quedó casi totalmente despoblada, porque emigraron a EE.UU. la mayor parte de sus residentes que formaban parte de una burguesía media, aunque allí todavía conviven 17 familias originarias.

   El gobierno revolucionario rescató las viviendas abandonadas y mantuvo allí ese estatus hasta 1975.

   Contra esos residentes dirigió su acción Alpha 66, es decir, ningún objetivo militar u oficial había en el territorio para justificar un atentado que hubiera segado la vida de niños y adolescentes.

   O sea, un elemento más para considerar criminales de lesa humanidad a los ejecutores, identificados como Ernesto Díaz, Agustín Gutiérrez, Elio Grillo, Julio Cruz, Zenén Castillo y Ramón Quesada Gómez.

   Pese a que los cabecillas de la organización terrorista reivindicaron públicamente ese delito, la Casa Blanca nunca procesó a los responsables.

   El grupo, nutrido por personas de origen cubano, resulta una derivación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), que nació y se desarrolló bajo los auspicios de organismos subversivos estadounidenses para ejecutar operaciones “autónomas” o lo que es lo mismo: Terrorismo de Estado.

   Los Servicios Especiales de La Unión mantuvieron y mantienen total control de esas acciones, pero de acuerdo con sus intereses y conveniencia las detienen, aplican multas irrisorias a sus ejecutores u organizadores, los apresan para al poco tiempo liberarlos y devolverles las armas.

   Fundada en 1962, en Puerto Rico (Estado Libre Asociado de Estados Unidos), por Antonio Veciana Blanch (1928-2020), un mercenario cubano contratado por la CIA que, al poco tiempo reunió a un grupo del II Frente Nacional del Escambray, una de las bandas contrarrevolucionarias que asoló esa zona central cubana.

   Su trayectoria terrorista anticubana continúa en los días corrientes, en tanto que sigue emitiendo llamamientos a hechos criminales: su actual jefe, Ernesto Díaz Rodríguez, confirmó a una revista contrarrevolucionaria su intención de conservar la “estrategia de combate por un cambio radical” en Cuba.

   Y desde comienzos de los años noventa, el grupo entrena a terroristas en el campamento ubicado en la calle 40 SW y Avenida 172, en Miami, bajo la mirada y conocimiento del gobierno estadounidense.

   Sus actividades se orientan a acciones terroristas, paramilitares y de subversión interna e infiltraciones armadas, ataques a objetivos situados cerca de las costas, sabotajes y la elaboración de planes de atentado contra los dirigentes de la Revolución cubana.


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