Santa Clara se viste de jazz: inicia la fiesta de acordes rebeldes (+Fotos)

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ACN - Cuba
Y. Crecencio Galañena León | Fotos: Arelys María Echevarría
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26 Enero 2026

   El ambiente en Santa Clara empieza a cargarse de una sonoridad especial, con esa electricidad que precede a la tormenta perfecta: la que no trae agua, sino notas.

   Desde este domingo y hasta que nos sorprenda el primer amanecer de febrero, la ciudad se transforma en un gran instrumento. La edición 41 del Festival Internacional Jazz Plaza ha tomado posesión de la urbe, y lo ha hecho, como marca la tradición, con los músicos de casa abriendo el camino.

   No es solo un festival, declaró a la Agencia Cubana de Noticias Oscar Salabarría Martínez, periodista del patio y comunicador oficial del evento en Villa Clara, a lo que, desde la sabiduría de los casi 30 años de existencia de su Quinteto Criollo, agregó Mayito Gutiérrez, constituye un "pretexto para reunir a todas las artes, una reunión donde lo campesino y lo urbano, lo clásico y lo imprevisto, pactan una tregua para dialogar".

   Los escenarios, esos testigos habituales de las más diversas confesiones, se alistan. El venerable parque Leoncio Vidal se prepara para vibrar con la fuerza sinfónica de Yudelkis Pérez y la Orquesta bajo la batuta del maestro Rafael Guedes.

   A unos pasos, en el lateral del teatro, la Orquesta Caturla dibujará su Malecón de Todos con los primeros acordes de cada tarde. Mientras, la Luna Naranja y El Mejunje —templos de lo alternativo y lo inclusivo— aguardan para encapsular, en la intimidad de sus paredes, el soul de Maykel's Quartet y la Trovuntivitis, y más tarde, la exploración sin fronteras de Dayramir González. 

   Pero si hay un sonido que promete colarse como un río subterráneo por las calles adoquinadas, es el del blues. Wilfredo Rodríguez Álvarez, un nombre casi sinónimo del género en el país, vuelve al ruedo con su proyecto Wilfred y Otras blues Band. "Probablemente la única banda de blues de Cuba", advierte con orgullo, consciente de la rareza de su criatura en un panorama musical tan diverso.

   Su plan apunta a una inmersión en las raíces: desde los venerables Dan Parrett y Billy Cox, que grabaron sus gemidos en los años 20 y 30, hasta los gigantes de Chicago como Willie Dixon, Muddy Waters y John Lee Hooker.

   "El blues es el tronco", filosofa Wilfredo, "y el jazz viene siendo una de las ramas más gruesas".

    Su descarga en Luna Naranja y, sobre todo, en la Jam Session final, promete ser un "Back to Black" a la esencia, un diálogo íntimo entre dos primos hermanos nacidos del mismo dolor y la misma esperanza.

   La narrativa del festival también se teje con homenajes. En el Centro Latinoamericano, el miércoles 28 de enero, el saxofón se vestirá de gala para celebrar los 86 abriles de una leyenda local: José "Pepe el Manco" Díaz.

   Allí, el cuarteto santiaguero Magic Jazz y el proyecto villaclareño Nuevas Raíces unirán sus voces en un concierto que más que un tributo; deviene acto de continuidad.

   Ariel Marrero, director de Nuevas Raíces, explicó el origen de su banda, un "conglomerado de músicos de acá de Villa Clara", que Bobby Carcassés bautizó al escucharlos sonar como: "Raíces Nuevas de Pucho López".

   Ahora, con Pepe el Manco como su "más joven adquisición", buscan "recuperar la música de Pucho, resaltar, ponderar en el lugar que merece". En su repertorio, el estándar de jazzfunk y los temas de Jaco Pastorius conversarán con ese legado, en un acto de pura filiación musical.

   La defensa de lo autóctono tiene otro paladín en Alejandro Sánchez Camps y sus Onis, una agrupación con 33 años de vida que ve en el Jazz Plaza "un motivo para la gran fiesta de la música latinoamericana".

   Para ellos, el escenario resulta un campo de batalla donde se defiende "todo el patrocinio del folklore cubano en todos sus géneros". Su presentación será un recordatorio de que antes del swing hubo son, y de que la clave es una matriz irreductible.

     Mientras los músicos afinan sus instrumentos, la ciudad respira expectación. En el Parque de las Arcadas, la "Esquina del Jazz" ya prepara sus promociones de discos y libros.

   Por las tardes, el ciclo La Luz, Brother, la Luz iluminará con palabras los trabajos de escritores como Yasmany González o Sigfredo Ariel, acompañados por la trova de Yeny Turiño o Juan Campos.

   Por las noches, el lobby del cine Camilo Cienfuegos se convertirá en un santuario cinéfilo para rendir pleitesía a divas atormentadas: Aretha Franklin, Billie Holiday, Amy Winehouse y Nina Simone revivirán en el celuloide, recordando que el jazz y el blues también son historias de Respect y lucha.

   Así, en medio de proyecciones y coloquios in memoriam a José Luis Cortés, entre descargas de blues y jam sessions que se alargarán hasta la madrugada en la Galería Pórtico, Santa Clara demostrará, una vez más, que no es solo un punto en el mapa del festival. Es su corazón cultural en el centro de la isla, un lugar donde, como resume Alejandro Sánchez, "con buena vibra vamos a tener buena música".

   Los acordes ya están en el aire. La fiesta, recién comienza


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