En el Hospital Arnaldo Milián Castro, el silencio de los pasillos suele interrumpirse con una pregunta recurrente. Si alguien busca a Juan Gutiérrez, las respuestas son vagas. Pero si el nombre invocado resulta Ronquillo, la orientación es inmediata.
Este hombre, un gigante de tez mulata y andar pausado, no es solo un médico; es el eje sobre el cual gira la neurología en el centro de Cuba.

Su historia comenzó en Sagua la Grande, bajo el rigor de un hogar, en el cual la palabra y la ley dictaban el ritmo. Hijo de una maestra y un abogado, Ronquillo prefirió el examen de los reflejos y la cartografía de las neuronas.
Desde 1992 cuando asumió la jefatura del Servicio de Neurología, su vida se fundió con las paredes de esa institución. No hubo misterio cerebral que no enfrentara ni crisis vascular que no intentara domar.

La consulta como escenario de precisión
Quien entra a su despacho no encuentra solo a un técnico, sino también a un observador de la conducta humana, en tanto que Ronquillo posee la facultad de la inmovilidad productiva: escucha, procesa y luego, solo entonces, emite un juicio.
En sus manos, el martillo de reflejos parece una extensión de su propia voluntad científica.

— Doctor, ¿cómo se evita que la técnica opaque la sensibilidad frente al paciente?
La Medicina constituye, ante todo, un ejercicio de traducción. El paciente relata un caos de sensaciones y el neurólogo debe darle un orden lógico. La sensibilidad radica en el respeto a ese relato; si no hay atención absoluta, el diagnóstico nace muerto.
— Villa Clara presenta índices complejos en enfermedades cerebrovasculares. ¿Cuál es el mayor reto hoy?
La prevención es una batalla cultural. Hemos avanzado en protocolos de intervención rápida, pero el éxito real ocurre antes de que el paciente llegue a la guardia. El reto apunta a educar para que el síntoma se identifique a tiempo.

— Su experiencia en Etiopía es un capítulo aparte. ¿Qué peso tiene esa vivencia en su formación actual?
Fue el reencuentro con la medicina esencial. Sin la tecnología de punta a mano, el médico se ve obligado a confiar en su semiología, en el examen físico exhaustivo. Esa agudeza la traje conmigo y la defiendo cada día.
La estirpe: un apellido que se multiplica
El fenómeno Ronquillo no se detiene en su figura. En un caso de simetría vocacional poco frecuente, sus dos hijos decidieron transitar el mismo camino de la neurología. No hubo presiones, aseguran quienes conocen de cerca a la familia, sino una seducción silenciosa a través del ejemplo.
Hoy, la neurología cubana cuenta con tres doctores de apellido Ronquillo. El padre, con la sabiduría que otorgan las décadas, observa el ascenso de su descendencia con el orgullo del maestro que ve su obra continuada.
En las cenas familiares, el lenguaje común son los neurotransmisores, las imágenes de resonancia y los casos atípicos. Es una dinastía de la mente que garantiza la permanencia de un método basado en el rigor.
— ¿Qué siente al ver a sus dos hijos en la misma especialidad?
Es una responsabilidad doble. Ellos cargan con un apellido que en este hospital significa compromiso. Me satisface ver que no solo heredaron la ciencia, sino también la ética de la permanencia. En este oficio, el conocimiento carece de valor si no existe la voluntad de servicio constante.
Pudo haber elegido otros rumbos. En una especialidad tan demandada a nivel global, sus credenciales le habrían abierto puertas en cualquier latitud. Sin embargo, Ronquillo hizo de la lealtad su bandera.
Decidió que su lugar estaba allí, entre los villaclareños que aguardan por una palabra que disipe la incertidumbre.
Su figura, imponente por estatura y trayectoria, se ha vuelto parte del paisaje moral de Santa Clara. No busca el aplauso ni el reconocimiento público, pero la gratitud popular lo persigue.
En cada diagnóstico preciso, en cada joven galeno que corrige bajo su tutela y en la labor diaria de sus descendientes, Juan Gutiérrez Ronquillo reafirma una certeza: la verdadera grandeza no reside en la fama, sino en la persistencia del deber. (Henry Omar Pérez, ACN)
© 2026 Agencia Cubana de Noticias. Prohibida la reproducción parcial o total de este contenido si no es suscriptor editorial
