El 30 de julio de 1958 murió en combate René Ramos Latour, el legendario Daniel de la lucha clandestina en Santiago de Cuba y el aguerrido soldado de la Sierra Maestra, durante la ofensiva de verano recién iniciada por el Ejército Rebelde desde las montañas hacia los llanos, que finalizaría con la victoria cinco meses más tarde.
Cuando cayó mortalmente herido en el enclave conocido como El Jobal, Ramos Latour cumplía la encomienda del Comandante en Jefe de la insurrección, Fidel Castro, de interceptar un contingente enemigo.
Pese a que los compañeros más cercanos lo llevaron al pequeño caserío de El Hormiguero y se avisó a los médicos Ernesto Guevara y Sergio del Valle a prestarle auxilio, René falleció.
La trayectoria corta, pero notoria de Daniel lo presenta como un joven patriota que solo parecía vivir con el objetivo de la redención y la justicia social.
Fidel Castro lo nombró con justeza como jefe de la Columna No. 10, al frente de la cual combatió en la intrincada zona serrana de Santo Domingo. En julio del 58, en respuesta al recrudecimiento de los despliegues y refuerzos del Ejército de la dictadura, se le dio la tarea de apoyar las filas guerrilleras del capitán Ramón Paz.
Junto a Paz participó en la victoriosa acción de La Providencia, lugar donde también por desgracia murió su jefe. Entonces, la tropa que estaba al mando del caído pasó a las órdenes de Daniel y se enfrentaron a los subordinados del tristemente célebre Ángel Sánchez Mosquera, cuya crueldad y defensa encarnizada a favor de la dictadura no podían subestimarse.
Pero Ramos Latour tenía un gran coraje y no se arredró ante la nueva responsabilidad ni ante la mala fama de Sánchez Mosquera. Más bien esto tensó y forjó su temple.
Sus dotes de organizador resultaron clave en los preparativos de la huelga del 9 de abril de 1958, aquel alzamiento general de toda Cuba con que se pretendía adelantar el colapso de la tiranía que no llegó a buen término.
Tras el fracaso de la huelga, se recrudecieron los crímenes y la persecución de los revolucionarios. René marcha al encuentro de los barbudos en la Sierra Maestra, para ser allí un combatiente y al poco tiempo estaba al frente de una columna.
Daniel nació el 12 de mayo de 1932, en Antilla, poblado del norte de Oriente. Más tarde fue llevado por su familia a la ciudad de Santiago de Cuba, donde pudo cursar estudios y hacerse contable. En 1954 inició labores en la región minera de Nicaro, también en la gran región oriental, por entonces una provincia única de la cual Santiago de Cuba era la capital.
En Nicaro era empleado de la firma estadounidense Nicaro Nickel Processing Company, que se encontraba ubicada en la región de Holguín, todavía sin la condición de provincia, como en días actuales. Allí se explotaba y producía con valor añadido níquel, y la mayoría de los obreros vivían en la localidad.
Su afán por la justicia social lo implicaron y afiliaron a las organizaciones Acción Libertadora, Acción Revolucionaria Oriental (ARO) y Acción Nacional Revolucionaria (ANR), estas dos últimas fundadas y dirigidas por Frank País García. Definitoria fue la creación del Movimiento 26 de Julio (M-26-7), por lo cual Ramos Latour no dudó en formar parte de su membresía.
Un intenso accionar combativo desplegó desde entonces en los puntos de Cueto, Antilla, Banes y Mayarí, bien conocidos por el joven y con su ir y venir conspirativo pronto mostró sus dotes de organización.
Ello posibilitó su designación como jefe de acción en esos territorios.
La historia consigna que, a finales de 1956, junto a otros compañeros de ideales, planea el ataque al cuartel del central Preston, un plan que resultó fallido a causa de una traición. Vuelve entonces a la capital oriental.
En Santiago de Cuba se incorporó en cuerpo y alma a la lucha liderada por Frank País. Con grados de teniente integró el primer refuerzo importante en hombres y armas que aquel último envió al Ejército Rebelde dirigido por Fidel Castro.
Debió retornar a Santiago por orientaciones del Comandante en Jefe Fidel Castro. Frank País le dio la orden de constituir un segundo frente guerrillero, con el grado de comandante, aunque por causas imprevistas no pudo cumplir esa misión y entonces pasó a ser el segundo del Movimiento 26 de julio en la ciudad santiaguera.
A la muerte de Frank, el 30 de julio de 1957, Daniel asume en medio del dolor el cargo de jefe de acción y sabotaje del movimiento. Con su nombre de guerra recorrió el país desarrollando una intensa labor conspirativa. A su regreso a la hoy Ciudad Heroica, intervino en la huelga del 9 de abril de 1958 y dirigió el ataque al cuartel de Boniato.
Fueron tantos sus aportes y tan intensos que no parecieran caber en sus cortos años de joven de su tiempo. Por ello René Ramos Latour o Daniel merece seguir viviendo en la memoria y el corazón de su pueblo, por siempre.
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