Pinar del Río, 23 ago (ACN) Que este año nuevamente confluyeran escritores, editores, ilustradores, historiadores en la ciudad de Pinar del Río y el público de todas las edades pudiera acceder a diversidad de títulos, habla en favor de la Feria del Libro en la provincia, una cita realizada con la austeridad que los actuales momentos exigen.
Acompañado por su abuela, Luis Armando Hernández, de 10 años de edad, compró seis textos que llamaron su atención y, aseguró a la Agencia Cubana de Noticias que los leerá en lo que resta de vacaciones o cuando comience la escuela durante el tiempo de biblioteca.
La fiesta de las letras en Vueltabajo, aunque en un formato reducido, fue el encuentro de los lectores con libros impresos y otros tantos en formato digital, pues no se puede renunciar a la cultura, incluso en un contexto de crisis, como enfatizó el escritor Nelson Simón, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) en el occidental territorio.

Fueron tres días en los cuales no faltó la presencia de otras manifestaciones del arte, porque la Feria del Libro es el acontecimiento cultural más importante del país.
Al Comandante en Jefe Fidel Castro estuvieron dedicados varios espacios, a propósito de su centenario; y se homenajeó a los autores pinareños José Raúl Fraguela Martínez y Enrique Giniebra Giniebra.
Para ese último, la Feria fue una verdadera proeza, “una batalla superada en favor del crecimiento de la literatura y por continuar promoviendo la lectura”, refirió.
Se desarrollaron peñas en el portal del teatro José Jacinto Milanés, el Museo Provincial, la biblioteca Ramón González Coro, la Casa del Joven Creador, las librerías de la ciudad y otros sitios.

Y abrió sus puertas el centro cultural Calle Real, de la Uneac, para beneplácito de esa organización y del pueblo pinareño que podrá disfrutar de variadas actividades en la arteria principal de la urbe.
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