Rafael Abreu y su enorme pasión por la ingeniería eléctrica

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ACN - Cuba
Texto y fotos: Yandry Machado Mederos
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16 Enero 2026

   José Rafael Abreu García tiene 87 años cumplidos. El paso del tiempo no ha conseguido provocar mella en su andar y en la lucidez que todavía posee para impartir clases en la Facultad de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas (UCLV).

   Oriundo de un campito del municipio villaclareño de Camajuaní, el ilustre profesor de la Alma Mater vio la luz eléctrica por primera vez a los 12 años debido a la escasa electrificación del país, y la fascinación fue tal que dijo: “ya sé a lo que voy a dedicar mi vida”.

   "En mi casa querían que yo estudiara medicina, pero el deslumbramiento por la electricidad me obligó a estudiar la carrera de Ingeniería Eléctrica en 1959 en la Universidad de La Habana, porque hasta entonces no se estudiaba en Villa Clara.

   “Durante una visita a mi hogar en Santa Clara, me enteré de que, por solicitud de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), se abriría la carrera en la UCLV e inmediatamente realicé el traslado. Éramos 96 estudiantes en el primer curso y solo nos graduamos seis.

   “Por aquellos años la universidad fue escenario de muchas luchas internas. Yo fui integrante de la Asociación de Jóvenes Rebeldes y el primer presidente de la FEU en la Facultad de Ingeniería Eléctrica. Además, fundador de la Unión de Jóvenes Comunistas y del Partido Comunista de Cuba en la referida unidad docente.

   “Recuerdo que cuando estábamos en el tercer año de la carrera, la Empresa Eléctrica nos contrató con el objetivo de quedarnos trabajando con ellos. Durante ese tiempo, hicimos el montaje de la hidroeléctrica Hanabanilla y no nos fuimos de allí hasta que logramos echarla a andar. Luego nos incorporamos a las labores de electrificación total de Cuba".

   Rafael Abreu ha dedicado 64 años a la docencia. Ha tenido el privilegio de formar a incontables generaciones y la difícil misión de impartir más de 20 asignaturas, porque nunca dio un no como respuesta.

   Por tanto, no resulta extraño entonces escuchar a los estudiantes en los pasillos hablar de las brillantes clases del profe Abreu.

   "Para mí la docencia ha sido una actividad muy importante. Hay un principio que dice búsquese un trabajo que ame y no tendrá que trabajar más. Prepararme para impartir una clase no entraña ningún sacrificio. Ha sido muy gratificante formar a tantos jóvenes que hoy veo en empresas e industrias aportando al desarrollo nacional.

   “Desde la UCLV he tenido la oportunidad de desarrollar trabajos investigativos sobre la automatización. En cierta ocasión presenté un proyecto al entonces Ministerio de la Industria Azucarera sobre la optimización, que se aplicó en 14 centrales. El impacto fue tal que diariamente se ahorraba 14 mil dólares en cada industria.

   “Luego realicé investigaciones vinculadas con la robótica en la Fábrica de Calderas de Sagua la Grande. Allí habían instalado un robot que tenía como objetivo soldar los tubos a los cabezales, pero no siempre funcionó bien.

   “Nosotros intentamos hacer uno para moldear las cafeteras en la Industria Nacional de Productos y Utensilios Domésticos (Inpud), pero no resultó porque necesitaba un alto nivel de precisión y no teníamos la tecnología suficiente".

   El profe Abreu habla de circuitos y de energía eléctrica, pero evade los reconocimientos. Insiste en que no lo distingan por encima de los demás, porque, según asevera, no ha trabajado nunca para recibir premios. Su humildad le hace olvidar, incluso, que en 2019 la UCLV le entregó el título de doctor Honoris Causa en Ciencias Técnicas como retribución a sus empeños y resultados.

   "Yo no lo esperaba. Lo más interesante fue que me propuso la sección sindical. Me informaron en el mes de marzo y le pedí a la entonces rectora, Osana Molerio, que postergara la entrega hasta que yo pudiera asimilarlo. Fue en noviembre cuando lo recibí, en el marco de un nuevo aniversario de la universidad.

   “A mí todavía me parece extraño, porque obtener un mérito de ese tipo es muy difícil, sobre todo cuando uno sabe que grandes intelectuales de nuestro país lo han recibido, incluido el Che.

   “En la UCLV he vivido muchos momentos de satisfacción. Recuerdo que cuando cumplí 50 años impartiendo docencia la facultad organizó un homenaje. Me invitaron a pasar al salón de reuniones, pero nunca me dijeron que toda mi familia estaría allí. Fue un momento muy emocionante.

   “También recuerdo tiempos menos satisfactorios. Hace más o menos 30 años la universidad se estaba preparando para ser acreditada. La Facultad de Ingeniería Eléctrica sí cumplió con lo que establecía la Junta de Acreditación Nacional, pero la UCLV no.

   “Exigían un porcentaje de doctores y profesores titulares que no teníamos. Fue difícil, porque habíamos trabajado muy duro”.

   José Rafael Abreu García afirma que no está cansado. Aunque siente que ya cumplió con su universidad y consigo mismo. No quiere desprenderse de la facultad en la que creció durante tantos años ni de la profesión por la que siente una pasión enorme. (Yandry Machado Mederos, ACN)


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