Nocturno de nocaos

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ACN - Cuba
Osvaldo Rojas Garay
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31 Marzo 2026

  Por el título del trabajo seguramente muchos pensaron que se trata de una velada boxística; pero no, el suceso ocurrió el 4 de mayo de 1988, más que fuera de combate por la vía de los puños sobre el cuadrilátero, lo que hubo ese día fue un nocturno de nocaos en los estadios beisboleros del país donde se jugó pelota.

   No recuerdo algo igual en los certámenes que se desarrollan en la mayor de Las Antillas desde 1962. En esa jornada, de la 13ra Serie Selectiva, todos los partidos concluyeron por nocao.

    En el choque más importante, Pinar del Río doblegó a Ciudad de La Habana, 13 carreras a 3 en siete capítulos, en el estadio Capitán San Luis, con triunfo a la cuenta de Jesús Bosmenier --entrenador de pitcheo del conjunto cubano que intervino en el recién culminado VI Clásico Mundial--; en tanto Ángel Leocadio Díaz cargó con el fracaso.

   De esa forma, a siete encuentros del cierre del certamen, los vueltabajeros se abrazaron con sus víctimas en la cúspide del torneo con balance de 35 ganados y 21 perdidos.

   Los vencedores, con una nómina cuajada de estelares despacharon cuatro bambinazos salidos de los aluminios –entonces se jugaba con ese implemento-- de los fallecidos Fernando Hernández y Giraldo González; Lázaro Madera y Omar Linares, el número veintiuno en esa porfía beisbolera, en tanto por los derrotados Antonio Sarduy se apuntó un vuelacerca.

    Mientras eso ocurría en predios vueltabajeros, al otro extremo del archipiélago, en el estadio santiaguero Guillermón Moncada, Serranos vapuleó a Las Villas con idéntico marcador, 13 a 3, en ocho actos, para colocarse a uno y medio de los líderes.

    Los indómitos botaron siete pelotas del parque, encabezados por Fausto Álvarez, que sacó dos y una vez lo hicieron Orestes Kindelán, Jorge García, Luis Enrique Padró, Gabriel Pierre y Antonio Pacheco, para apoyar el buen trabajo del difunto Enrique Cutiño, que alcanzó su noveno éxito en detrimento de Guillermo Martín.

    También en los restantes duelos de la jornada --aclaró, que en aquella época se jugaba mayormente por la noche--, los desafíos se decidieron en ocho episodios.

   En el Mártires de Barbados, Camagüeyanos dominó a Mineros, once anotaciones a una, con el tunero José Miguel Báez en la colina y fracaso del zurdo Buenafé Nápoles.

   Por su parte, en tope de sotaneros, Agropecuarios, ocupante del último lugar, apabulló a Matanzas, posicionado en el penúltimo escalón, doce carreras a una, con el futuro Grandes Ligas, Ariel Prieto, esbozando la sonrisa y Rafael Rodríguez saliendo cabizbajo del estadio Victoria de Girón,del único encuentro en que un conjunto visitante puso fuera de combate a la representación local.

   Luis Cuesta despareció dos pelotas del parque y Pedro Luis Rodríguez una, para apuntalar la victoria del plantel que dirigía José Miguel Pineda.

   En definitiva, aquella Selectiva de 1988, tuvo esta inédita noche de nocaos  ganada por Pinar del Río, con balance de 40 victorias y 23 de derrotas.

   La coronación del más occidental territorio cubano permitió que su timonel Jorge Fuentes se convirtiera en el único mentor que en nuestro béisbol conquistó en dos oportunidades la serie nacional y la selectiva en un mismo año, pues meses antes había guiado a Vegueros a la cima en la 27 edición de los campeonatos cubanos, algo que ya había realizado en 1982 con ambas selecciones.


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