Mercedes, Fidel y la delegación de jóvenes norteamericanos

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ACN - Cuba
Aida Quintero Dip
138
02 Marzo 2026

Se cuentan por miles los santiagueros que guardan cual sagrada reliquia en su mente y en su corazón anécdotas relacionadas con el Comandante en Jefe Fidel Castro, en su tiempo de duro bregar al frente de la Revolución cubana.

   Ellos comparten con gusto sus vivencias cuando se celebra el año del centenario del invicto líder, un hombre excepcional de una vida fructífera y aleccionadora que siempre inspiraba e inspira.

   Evocaciones inolvidables tiene la periodista Mercedes Acosta Fornaris, quien relata que como parte de su labor profesional lo vio muchas veces cuando acompañaba delegaciones extranjeras de alto nivel que visitaban la Ciudad Héroe, en inauguraciones de obras; así como también en conmemoraciones nacionales por aniversarios de la gesta del Moncada o del triunfo de la epopeya de enero de 1959 que, en ocasiones, se festejaban en los mismos escenarios de aquellos memorables hechos, en Santiago de Cuba.

   Pero conserva nítidamente en su memoria un momento en que lo tuvo bien cerquita, frente a frente. Era 1978, La Habana se había convertido en la capital del Xl Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, del 28 de julio al 5 de agosto; se sentía una gran efervescencia, un ambiente de solidaridad muy hermoso y, como delegada al evento, Mercedes participó en varias actividades en la Casa Club Cuba, donde el Comandante recibió a jóvenes de casi todas las naciones que concurrieron a la cita.

   Recuerda especialmente el encuentro que se organizó con Fidel y las delegaciones de Estados Unidos y Canadá, en que fue escogida la representación de la provincia de Santiago de Cuba para confraternizar.

   “Resultó un día impactante para mí. Allí a solo dos metros estaba nuestro líder invicto, quien para podernos ver a todos y desarrollar mejor el diálogo se subió en una silla. Nos saludó cordialmente en medio de un auditorio impresionado por su presencia”, refiere.

   “Todos los santiagueros estábamos muy emocionados, y a la vez sentíamos la responsabilidad de cuidarlo, ya que en otras circunstancias se había atentado contra su vida, y sin que nadie nos diera esa orden, nos consideramos guardianes de nuestro gigante; por eso al mismo tiempo que confraternizamos con los visitantes, no dejábamos de mirar atentamente a Fidel en todas las direcciones”, subraya la testigo.

   Han pasado cerca de 48 años y Mercedes confiesa que aún siente su magnetismo, la fuerza de su pensamiento y de sus manos, visionario al fin, marcando pautas y señalando el camino, como era habitual en el magisterio que siempre ejerció como esencia de su liderazgo.

   Ella rememora que el Comandante en Jefe puso énfasis en la imprescindible solidaridad antiimperialista, la paz y la amistad entre todos los jóvenes del mundo. Habló del necesario progreso y la hermandad entre los pueblos para estrechar filas, multiplicar fortaleza y vencer.

   Asimismo, alentó y alertó con su extraordinaria visión a marchar unidos por el sendero de la libertad, la dignidad, el bienestar y la felicidad que anhelaba la humanidad, en razón del derecho a la vida, la justicia y un destino mejor, para lograr ese mundo posible que fue afán esencial en su vida y en su actuación.

   Guerra a la guerra, fue la proclama unánime de los jóvenes y estudiantes para la conquista definitiva de la soberanía e independencia de los pueblos; esa fue la determinación a una sola voz que se emitió en la clausura del Xl Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, presidida por Fidel en la Plaza de la Revolución José Martí, cuando se hizo patente el compromiso de enrumbar el curso de la historia por el camino de la solidaridad antiimperialista, la paz y la amistad, que era el lema de la cita.

   Premio por la Obra de la Vida Mariano Corona Ferrer de la Unión de Periodistas en la provincia santiaguera y presidenta de la delegación de jubilados, Acosta Fornaris piensa que ahora el pensamiento de Fidel cobra mayor fuerza ante las señales fascistas del gobierno estadounidense que, revolcado en su real declive, busca respaldo en sus odios, ambiciones expansionistas, genocidios y justificaciones cínicas para alentar la muerte, pero la humanidad en abrazo definitivo podrá exterminarlo y vencerlo, es su convicción.

   En el año del centenario de Fidel que se celebrará el 13 de agosto venidero, Mercedes desea evocar igualmente otro momento importante de su existencia, cuando en 1976, en la Plaza de la Revolución de La Habana, participó en el acto de tributo y despedida a los Mártires de Barbados, víctimas de sucesos terroristas amparados y alentados por el imperialismo norteamericano, al propiciar el 6 de octubre de ese año la explosión de un avión, en pleno vuelo, que traía de vuelta a nuestro país, entre otros buenos compatriotas, al equipo victorioso de jóvenes esgrimistas.

   “Aunque ese día no estaba tan próxima al Comandante en Jefe, pude ver y sentir su dolor e indignación compartida con todos los presentes, quienes en medio de la multitud lloramos y nos abrazamos sin conocernos, aquel día luctuoso en que quedó para la historia su sentencia de que “¡Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla!”, lo cual devino juramento unánime de lealtad eterna a la Patria y a la Revolución”, señala.

   “Así quedó demostrado en todo el Verde Caimán en el tributo póstumo a los 32 hijos de la Cuba irredenta, que perdieron la vida peleando heroicamente ante el infame y criminal ataque perpetrado recientemente por el imperio contra Venezuela.

   “Considero que la injusticia no solo tembló de pánico, sino que presagió la extinción del régimen neofascista, porque la humanidad, como tribunal de vergüenza, ha dicho basta y ha echado a andar”, dijo finalmente la periodista.


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